Profesionales, familias y estudiantes con autismo reclaman más apoyo, inversión e innovación en el sistema educativo español

Es la principal conclusión de la III Conferencia estatal sobre la situación actual de la educación del alumnado con autismo, organizada por Autismo España en colaboración con la Fundación Reina Sofía. A lo largo de tres jornadas, expertos nacionales e internacionales, estudiantes con autismo, familiares y profesionales de la educación han analizado el impacto de la COVID-19 y los retos del sistema educativo para afrontar sus consecuencias:

Más apoyo, inversión e innovación. III Conferencia estatal sobre la situación actual de la educación del alumnado con autismo

 

TERAPIAS FAMILIARES. EL JUEGO, UN INSTRUMENTO PODEROSO II

Continuamos trabajando la importancia del juego para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños y niñas, en esta ocasión poniendo el énfasis en el uso del lenguaje. Se comenta durante la terapia familiar que mientras juegan, los chicos y chicas mantienen la “mente abierta” y aprenden prácticamente sin esfuerzo y divirtiéndose, fomentando la creatividad, la imaginación y la curiosidad. Además, durante el juego, el error se vive como parte de la propia dinámica lúdica y podemos aprovechar para fomentar una actitud positiva ante la equivocación, volver a intentarlo con ganas de hacerlo bien. Mientras están jugando, generalmente, quieren que todo les salga bien y, por tanto, preguntan, se comunican o, por ejemplo, nos llevan la mano para ayudarles a hacer algo que a ellos/as les está costando. Al disfrutar jugando, aunque la actividad les cueste, son capaces de mantener la atención por más tiempo y esforzarse por entender y comunicarse de forma activa.

Durante el juego existe una retroalimentación propia y del compañero/a. La propia es aquella que nos dice cómo estamos con respecto al juego, por ejemplo, si me quedan muchas o pocas casillas para llegar a la meta, si a mi compañero/a le quedan más o menos que a mí, etc. La retroalimentación de la otra persona es aquella que me llega como respuesta después de yo haber hecho alguna cosa. Ambas permiten que los/as niños/as estén siempre “presentes” e interactuando con los demás.  Asimismo, se entiende que el juego es emoción pura y sabemos que es mucho más fácil aprender si hay emoción y, así, durante el juego, tenemos la oportunidad de enseñar las emociones porque las viven en primera persona, pero también porque jugando las amplifican o las simulan o las perciben en los demás (juegos de rol o simbólicos).

La elección del juego tiene que ver con los intereses del niño/a, pero se pueden tener en cuenta otros aspectos:

  • Primero, que sea divertido porque, aunque después vengan los aprendizajes, la dinámica tiene que ser entretenida y amena y hacernos pasar un rato alegre y distendido.
  • Segundo, que el juego sea acorde con la edad. En este punto nos guiamos por las indicaciones de los fabricantes, pero es importante que seamos los padres y las madres los que tengamos en cuenta las habilidades y destrezas de los/as niños/as para no correr el riesgo de que se pase por alto alguna etapa de juego.
  • Tercero, los juegos o juguetes deben ser estimuladores de cualquier área de aprendizaje: de las ganas de mirar, de tocar, de investigar, de imaginar, de colocar, de sentir, de moverse, de hablar… Es importante la variedad de juegos, cuanta más variedad mejor, pero esto no quiere decir que se necesiten muchos juguetes porque el exceso puede confundirles y quitarles las ganas de usarlos. Hay que tener un repertorio rico de juegos y de juguetes en cuanto a las áreas a estimular: sensoriales, de movimiento, de mesa, de comunicación, etc.
  • Cuarto: deben ser juegos o juguetes que propicien la interacción. Durante el juego los/as niños/as pueden realizar aprendizajes importantes para la vida y muy difíciles de adquirir en un entorno natural: aprender a oponerse, a negociar, a esperar el turno, a ganar, a perder, a superarse…
  • Y por último que sean juegos o juguetes con certificados de calidad homologados (Marcado CE), que cumplan con la función para la que han sido creados aunque les demos otras aplicaciones y sin riesgos asociados para el/la niño/a (no tóxicos, sin riesgos de asfixia por desprendimiento de piezas pequeñas, higiénicos, propiedades eléctricas reguladas, sin riesgo de inflamabilidad, etc.)

¿Cómo evolucionan los juegos en función de las etapas de desarrollo? Lo importante es entender que en la mente del niño/a el juego es algo que evoluciona, pero que no se interrumpe o desaparece, sino que sumamos juegos. En las primeras etapas, lo primero que aparece es un juego relacionado con el movimiento, el desplazamiento, la manipulación y lo sensorial. Después surgen los juegos que tienen más que ver con lo simbólico, pero entre un tipo de juego y otro aparecen los juegos de construcción. Estos mantienen un poco de manipulación y un poco de simbolización ya que tienen que hacerse una imagen mental de algo que se vaya a construir y que antes no existía (puzzles, collares, torres de cubos, etc.). Por último aparecerían los juegos de reglas donde las normas están “escritas”. Es importante, por tanto, fomentar y desarrollar el juego en función de las etapas de desarrollo.

El juego educativo es aquel que contribuye a la educación del/la niño/a ampliando su relación con el mundo que le rodea (una muñeca, un puzzle, una bicicleta, un partido de fútbol…) y el didáctico es aquel que está diseñado con un objetivo de aprendizaje concreto (un puzzle abecedario, baraja de cartas de vocabulario…) Ninguno es mejor que otro. Todos los juegos serán positivos porque facilitarán aprendizajes diferentes. Lo importante es cómo presentamos los juegos o los juguetes y qué valores queremos transmitir con los mimos. Por ejemplo, cuando introducimos la competitividad en un juego pierde la esencia de juego, es recomendable no introducir valores como la competitividad en niños/as que aún no son capaces de comprender lo que es la competencia.

Actualmente está muy de moda el término “gamificación”. Se trata de tomar elementos concretos de juegos que son muy atractivos para los/as niños/as y llevarlos a entornos de aprendizaje distintos. Comentamos que esto si se hace bien es estupendo pero que hay que tener cuidado porque, por ejemplo, si tomamos exclusivamente de un juego los puntos, las clasificaciones, los niveles… podemos estar transmitiendo valores que no son los que inicialmente pretendíamos. Además puede originar frustraciones y sentimientos muy alejados de la esencia de juego. Como ejemplo de un buen empleo de ludificación se podía, por ejemplo, plantear un aprendizaje como un reto, utilizar la narrativa (los cuentos) para lanzar aprendizajes, etcétera.

Por último destacar la importancia de que los adultos mantengamos una actitud lúdica, siendo ejemplos a imitar (acordaros del modelado) y catalizadores de actitudes lúdicas y de tiempo de juego en familia. Para ello se destacan algunas cuestiones importantes:

  • Los adultos tenemos que sentirnos libres durante el juego, eliminar las vergüenzas, el miedo a hacerlo mal, a hacer el ridículo, a recuperar ese niño/a que todos llevamos dentro, etc.
  • Debemos estar en el presente. Eso quiere decir que si nos sentamos a jugar con nuestros/as hijos/as debemos aparcar otras cosas: fuera móviles, malos rollos adultos y otras distracciones.
  • Tener iniciativa: proponer juegos, actividades, dinámicas lúdicas, cantar, bailar, saltar… todo esto nos ayudará, además, a desestresarnos y a salir de nuestra rigidez cotidiana como adultos.
  • Arriesgarnos a no hacerlo bien y dar ejemplo de una actitud de “volverlo a intentar” con ilusión, porque quiero que me salga esta vez bien (entender la dificultad como un reto).
  • Asombrarnos de las cosas, tener curiosidad, mostrar entusiasmo.
  • Creatividad, mente abierta.
  • Disfrutar de las pequeñas cosas y mostrarlo sin pudor.
  • Tolerar la incertidumbre: proponer actividades sin saber el resultado final. Es importante que si las cosas no salen como esperábamos (por ejemplo hemos puesto mucho empeño en preparar una actividad que nuestro hijo/a nos ha rechazado), no nos frustremos. Debemos intentar aparcar lo que sea y pasar a otra cosa con alegría (los niños/as tienen su tiempo y quizás más adelante, aquello que hoy rechazaron, mañana lo acepten).

Como reflexión final a este apartado de la terapia se comentó que la actitud lúdica nos debería acompañar en la vida diaria e integrarla en muchos momentos del día como estrategia de afrontamiento de diferentes situaciones.

En el siguiente artículo continuaremos explicando más temas que se plantearon en esta terapia que dió para mucho más. ¡El juego es lo que tiene!

La Federación Española de Municipios y Provincias y Autismo España impulsan la accesibilidad cognitiva en todos los municipios españoles

Algunos entornos, bienes y servicios no son accesibles para las personas que presentan necesidades de apoyo de tipo cognitivo, como son las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). Las barreras cognitivas dificultan que estos entornos o recursos sean compresibles y todas las personas pueden acceder y disfrutar de los mismos de manera autónoma, eficiente y segura, y en igualdad de condiciones.  En este sentido, y con el objetivo de promover la accesibilidad cognitiva en los espacios públicos y favorecer la implementación de medidas que lo hagan posible, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Confederación Autismo España han explorado diversas vías de colaboración. Dejamos el enlace a la noticia de la Confederación Autismo España:

Accesibilidad cognitiva

Día internacional de la Discapacidad – 3 de diciembre

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la Fundación CERMI Mujeres (FCM) exigen que las personas con discapacidad estén presentes en la reconstrucción social y económica ya que consideran son uno de los grupos sociales “más castigados” por esta pandemia, colocándoles en una “posición de fragilidad extrema” ante una emergencia sanitaria de estas proporciones.

https://www.cermi.es/es/actualidad/novedades/manifiesto-del-cermi-con-motivo-del-3-de-diciembre-de-2020-d%C3%ADa-internacional-y

 

TERAPIAS FAMILIARES. EL JUEGO, UN INSTRUMENTO PODEROSO

Entretenimiento, diversión, aprendizaje, compañía, socialización, estimulación, posibilidad de conocerse y conocer a los demás, regular el estrés, la ocasión de ponerse en otro rol… Todos estos aspectos son los destacados por las familias que asisten a la terapia en relación al juego. La actividad lúdica permite conocer el mundo que nos rodea y desarrollar habilidades cognitivas, sociales y emocionales que serán muy útiles a lo largo de toda la vida, así como resolver dificultades en competencias de diversa índole. El juego es un potente medio de aprendizaje que cumple un papel fundamental en las siguientes áreas:

  • Cognitivo: observación, atención, memoria, concentración, imitación, inteligencia, creatividad, resolución de problemas.
  • Lenguaje: estimula la comunicación y el intercambio verbal y no verbal.
  • Social: incita a relacionarse de forma positiva, respetando las normas y las reglas básicas de funcionamiento.
  • Afectivo: anima a expresarse y descargar tensiones, afrontar temores y frustraciones, explorar intereses y motivaciones e incide positivamente en la autoestima.
  • Sensorial: integración sensorial, tolerancia al contacto corporal y mejora del sentido del tacto.
  • Motor: optimiza la motricidad gruesa (equilibrio, coordinación) y la motricidad fina (prensión táctil, agarre, grafía, precisión manual).

A la hora de proponer juegos con personas con TEA, las familias expresan que suelen presentarse ciertas dificultades:

  • Primero la comunicación: entender bien de qué va el juego, cuáles son las reglas y normas, los roles de cada uno de los jugadores/as, si hay equipos y con cuál se va, el uso de las herramientas básicas (tablero, dado, fichas de colores, pelotas, bolos, etc.)
  • Segundo la motivación para jugar: que le guste el juego, que no se aburra, que lo disfrute, que sea un juego no virtual o diferente a sus intereses personales.
  • Tercero la frustración: llevar mal o muy mal el perder en un juego, es decir, los juegos competitivos, sostener la partida hasta que se acabe, promover cambios constantes de juego.
  • Cuarto la actividad física: rechazar los juegos que impliquen la actividad física por dificultades con la motricidad (fina o gruesa)

A algunos padres y madres les genera estrés y frustración iniciar un momento de juego con sus hijos/as por todas estas dificultades, aunque destacan la gran variabilidad de preferencias de juego en los chicos y chicas: algunos prefieren juegos simbólicos, donde dar rienda suelta a su creatividad, imaginación, mientras que otros prefieren juegos de reglas como los de mesa o incluso de interacción con otros o más en solitario. Si analizamos porqué prefieren y/o rechazan juegos concretos encontramos que a veces:

  • No comprenden los juegos de mesa y sus reglas por lo cual  les resultan más complicados y los rechazan para evitar hacerlo mal o incluso perder.
  • Otras veces prefieren juegos en solitario porque les resulta más fácil desarrollarlos, no tienen que ajustarse a las preferencias de otros, negociar, flexibilizar y aceptar otras ideas u opciones de juego.
  • Dadas ciertas dificultades físicas, y el que son conscientes de ellas, la mayoría de las personas con TEA rechazan los juegos con actividad física, prefieren no tener que exponerse a hacerlo mal, perder, verse torpes y terminan rechazando ese tipo de juegos, a veces asegurando sutilmente que les son aburridos o que son “de niños pequeños”.

Hay multitud de tipologías de juegos que suelen brindar amplias posibilidades de adaptación y flexibilización para ir trabajando las resistencias y la diversidad en la actividad lúdica familiar, sobretodo juegos tradicionales que hay que recuperar e integrar en las dinámicas habituales:

  • Interacción: juegos de imitación, cucu-tras, pilla-pilla, pollito inglés, lanzar el balón, juegos de manos, bailar, imitación con modelos…

Enseña: a clasificar, comparar, seriar y a entender mejor los conceptos de tamaño, forma, a usar el lenguaje y a comunicarse. También facilita el aprendizaje sobre cómo relacionarse y el respeto a las normas y reglas.

  • Funcional: relacionado con las capacidades motrices, uso correcto del juguete, hacer pompas, usar la raqueta, activar diferentes mecanismos como camiones, coches…

Enseña: a observar, atender, memorizar, concentrarse, imitar. Mejora la motricidad gruesa, el equilibrio, la coordinación y la motricidad fina: prensión táctil, agarre, grafía, precisión manual, así como la manipulación de diferentes juguetes.

  • Sensoriales: hacer masajes, rodar por el suelo, en una colchoneta, andar con zancos, descubrir objetos con el tacto o con caja sensorial, jugar con espuma, pintura de dedos…

Enseña: la experimentación y aceptación del contacto con diferentes texturas, la tolerancia al contacto corporal, de la mano, agarre. Ayuda a la integración sensorial y mejora el sentido del tacto, el olfato, etc.

  • De reglas: juegos de mesa, Twist, ahorcado, damas, Monopoly…

Enseña: el aprendizaje de la causa-efecto de los actos, la espera del turno, la aceptación ganar/perder, la estimulación de las habilidades cognitivas, la incorporación de estrategias, el fomento de la creatividad, percibir las intenciones del otro, afianzar las relaciones interpersonales conociendo los caracteres, aumentar la confianza en uno/a mismo/a.

  • Simbólico: juegos de rol, compras, casitas, simular coches con legos, instrumentos musicales con objetos diferentes, teatro y representaciones…

Enseña: a relacionarse y a expresarse, las convenciones sociales, el respeto a los turnos, las normas y reglas, el saber expresarse. Facilita el descargar tensiones, expresar temores y frustraciones, incide en la autoestima, la inteligencia y la creatividad.

Durante la terapia familia se incide en que una misma actividad lúdica puede reforzar y mejorar diferentes áreas al mismo tiempo, aclarando la importancia de:

  • Elegir el juego según los intereses y necesidades de la persona con TEA, no tanto por la edad, incluyendo a otros miembros de la familia tanto en la negociación o en la toma de decisiones como en la práctica lúdica. Si es necesario, utilizar explicaciones visuales o pictogramas que faciliten la comprensión de las indicaciones del juego. Proponer actividades lúdicas que les hagan centrarse en la persona, más que en el objeto y, por ejemplo, a la hora de contar un cuento explicárselo con tus propias palabras en vez de leérselo, que puede aburrirles más.
  • Al mismo tiempo, animarles y motivarles a probar y aprender otros juegos nuevos que amplíen sus posibilidades de aprendizaje, apoyándoles para que se enfrenten y mejoren las dificultades y aprendan a ser autónomos. Centrarles más en el esfuerzo que en el resultado, ayudándoles a tener una actitud deportiva y a saber perder, cuestión que mejorará su autoestima y la gestión de la frustración.
  • Resaltar el momento de juego como un espacio para disfrutar y compartir que posibilita una experiencia de comunicación y conocimiento familiar, además del aprendizaje.
  • Como familia, predisponernos al disfrute sin prejuicios previos sobre lo complicado que puede ser motivarlos, sostener el juego o manejar las dificultades que puedan surgir.

Para finalizar la terapia y, teniendo en cuenta que se continuará trabajando este aspecto del juego, se emplaza a los miembros de las familias a pensar en aquel juego en su infancia y adolescencia que les gustaba especialmente y pensar, para compartir, porqué lo eligieron, qué les enseñó en su momento y si lo han puesto en práctica con sus hijos/as.

RIESGOS DE INTERNET Y HERRAMIENTAS DE CONTROL PARENTAL

 

Una de las cuestiones que se han planteado en las terapias familiares es la sobreexposición que tenemos a Internet, no sólo nosotros los adultos, sino también nuestros hijos e hijas. Las familias de AOPA que asistieron a esta sesión expresaron que Internet, como herramienta de información, suele estar muy presente en sus vidas para cuestiones como el trabajo, el ocio, las relaciones sociales (sobre todo en este tiempo de pandemia), los trámites burocráticos online, la información, los deberes, etc. Aunque su uso es habitual, también expresan que quizás no le saben sacar todavía el máximo rendimiento que podrían obtener y destacan el poder adictivo que puede generar cuando no le pones un autocontrol consciente, en perjuicio de dejar de hacer otras actividades importantes como salir a relacionarse socialmente, jugar en la calle, coger un libro.

Los pros y los contras que se exponen en relación a Internet son los siguientes:

Aspectos positivos

Aspectos negativos

Mucha información y de fácil acceso. Falta de control y de privacidad.
Ofrece la posibilidad de aprender sobre cualquier cosa que nos resulte interesante. Hay un exceso de publicidad.
Se destaca la posibilidad de trabajar en pandemia a través de vídeollamadas y de forma telemática, la oportunidad de aprender y la tramitación y gestión desde casa. Se destaca la posibilidad de conectar y forjar relaciones con desconocidos que no se sabe realmente quienes son.
Gran herramienta para trabajar, con un potencial de inmediatez a la hora de intercambiar contenidos. Aísla a las personas, reduce el número de interacciones presenciales (dar un “Like”, en lugar de decir a la cara) y el tiempo de juego.

Nos facilita la vida.

Redes sociales (Twitter) un 80% de bulos, descontrol en cuanto a responsabilidad de lo que se hace y dice en las redes.

 

¿Nos pilla muy viejos/as esto de Internet? No, esto es una excusa. Internet es fácil e intuitivo pero debemos tener la mente abierta y aprender como cuando aprendimos a usar una lavadora o un ordenador. Tenemos la obligación como padres y madres de aprender a utilizar las nuevas tecnologías para poder enseñar a nuestros hijos e hijas a hacer un uso responsable de las mismas ¿Pueden ellos/as enseñarnos a manejarlas? Quizás ellos/as saben mejor cómo operar con las nuevas tecnologías, pero nosotros podemos ayudarles y orientarles a cómo usarlas bien. Internet es como era antes la estancia en la calle, protegíamos a los más pequeños de los peligros de cruzar sin mirar o del contacto con desconocidos, ahora debemos adaptarnos y aprender a proteger a los chicos/as de los peligros que hay en la red:

  • Ciberbullying
  • Acceso a páginas no recomendadas para la edad (casas de apuestas, pornografía, foros y noticias de difícil comprensión, etc.)
  • Juegos gratis con estrategias de captación de refuerzo intermitente donde se puede gastar el dinero para obtener ventajas (sistema tragaperras).
  • Redes sociales con bulos, tasas de refuerzo que merman la autoestima colocándola en la reacción de los demás y crean problemas graves de salud mental (adicción, depresión), retos irresponsables que pueden poner en riesgo la salud, delitos y problemas con la ley.

Pongamos un ejemplo que preocupa a una de las madres de AOPA. Problema con Youtube y el programa de Unboxing (dicen que no pasa nada, que no es un problema porque lo ven  otros chicos de la misma edad que su hijo), pero el vídeo lleva a otro, de forma automática, que quizás no es un contenido recomendable para la edad. En este caso, desde la misma aplicación de Youtube, hay una opción para detener las reproducciones automáticas:

  1. Abre cualquier vídeo de YouTube;
  2. En la esquina inferior derecha del vídeo, haz click sobre el icono con forma de rueda dentada (“Configuración”);
  3. Desactiva la pestaña de reproducción automática.

En https://www.youtubekids.com/?hl=es hay una función para configurar el control parental para que se puedan controlar los accesos a contenidos por parte de los padres y madres. Hay que seguir unos pasos y dejarlo listo para crear los perfiles de cada menor que lo vaya a usar.

Una herramienta de control parental, a pesar de su nombre, no debe funcionar como un método de espionaje, sino como una herramienta que nos dé seguridad a nosotros y a nuestros chicos/as para propiciar un uso responsable, seguro y de calidad de un contexto rico y amplio, que no tiene connotaciones negativas en sí, sino que depende del uso que hagamos nosotros/as de las nuevas tecnologías. Por ello, del mismo modo que no daríamos permiso para que nuestro hijo/a fuese a una discoteca donde se hacen redadas noche tras noche, tampoco le podemos dejar que utilice las nuevas tecnologías de cualquier manera. Para ello tenemos herramientas que nos permiten restringir el acceso que tiene a determinadas páginas:

Os estamos preparando un tutorial sobre el programa Qustodio para que os sea más fácil el manejo de la herramienta. En breve lo pondremos a vuestra disposición. Seguiremos hablando y formándonos sobre el control parental para sacarle el mayor provecho a Internet desde la seguridad de las herramientas a nuestro alcance.

TERAPIAS FAMILIARES. La técnica del modelado y el control de los pensamientos negativos

 

Las personas aprendemos por imitación. A lo largo de nuestra infancia, adolescencia y vida adulta, aquellos que están en nuestro entorno social nos sirven como modelos de conducta, y es a quienes de forma consciente o inconsciente, observamos y emulamos. Esto es lo que dice, en gran medida, la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura.

 

Ante la situación de miedo e incertidumbre que provoca la tesitura sanitaria actual ¿cómo podemos poner en práctica esta técnica para la adaptación y afrontamiento en nuestra vida diaria, con nuestros hijos e hijas? Ni más ni menos que pasando a la acción, afrontando los miedos con reflexión y medidas de prevención adecuadas y reguladas, siendo modelos conductuales a imitar por nuestros hijos e hijas ante las nuevas situaciones, encontrando espacios de diálogo donde poder hablar de los temas que les preocupan, encontrando soluciones conjuntas, en equipo, marcando estrategias compartidas, poniendo en práctica lo hablado con una conducta ejemplarizante.

 

Pongamos un ejemplo. Nuestro hijo o hija no quiere salir de casa por el miedo al contagio. Ya nos cuesta mucho que cumpla con la asistencia al centro educativo, casi imposible que salga a dar un paseo, a comprar el pan en una tarde cualquiera o que asista presencialmente a las terapias programadas. Lo hemos hablado con él o ella en varias ocasiones, pero no da su brazo a torcer. Reflexionando sobre la técnica del modelado que hemos aprendido en la terapia familiar, nos damos cuenta de que a nosotros, como padre y/o madre, también nos cuesta salir de casa, evitamos actividades lúdicas o sociales permitidas, sólo salimos para lo imprescindible, lo hacemos todo en una misma salida, vamos corriendo para volver pronto, nos quedamos aturdidos ante la televisión o redes sociales cuando escuchamos los datos de la incidencia de la pandemia, lo comentamos por teléfono con familiares o amigos, alarmados… ¿Qué modelo a imitar estamos ofreciendo?, ¿puede ser que de forma inconsciente estemos reforzando una conducta de nuestros hijos e hijas que queremos evitar?

 

Puede ser o no. Pero en cualquier caso, para poner en práctica la técnica del modelado, primero nos tenemos que observar a nosotros/as mismos/as, ser conscientes de nuestros pensamientos, emociones y acciones, regularlas y, luego, ya pasaremos a servir de ejemplo positivo ante la adaptación y afrontamiento de la nueva situación sanitaria o cualquier otra situación vital que se nos plantee.

 

Por este motivo nuestra psicóloga, en la terapia familiar, trabajó junto a la técnica del modelado las estrategias para controlar los pensamientos negativos: primero los propios y luego los de nuestros hijos e hijas, porque todo está ligado, lo que pensamos es lo que hacemos y lo que van a ver, para imitar, nuestros hijos/as. ¿Cómo se puede hacer? Nuestra psicóloga dio unas pistas interesantes:

 

  • Confiar en la capacidad real del ser humano de adaptarse y hacer frente a situaciones de crisis. Como especie, hemos salido de muchas peores, con menos medios y con más dificultades, así que de esta salimos. Además, la capacidad del ser humano para adaptarse a las nuevas situaciones es algo innato, que nos hace crecer, innovar y empoderarnos como individuos, como familia y como sociedad, así que tomemos las crisis como oportunidades de cambio y mejora, no sólo como adversidad. De esto trata la famosa resiliencia.

 

  • Ver la situación como transitoria. Es importante ser conscientes de que la fase pandémica será temporal y tendrá su fin, como en la “gripe española” y saldremos habiendo aprendido nuevas maneras de saber y hacer.

 

  • No pensar constantemente en lo que se ha perdido con las restricciones sanitarias. Valorar el presente, lo que no hemos perdido, incluso lo que hemos ganado valorando las pequeñas cosas de la vida que antes pasaban inadvertidas, y lo que podemos construir para el futuro.

 

  • Darse cuenta de los propios pensamientos negativos, observarlos, reflexionar de dónde vienen, qué los ha motivado, darles la vuelta conscientemente, críticamente, porque no nos sirven para estar mejor ni para transmitir un buen modelo a imitar. Desplazarlos, sin traumatizarnos, por pensamientos de aliento, de todo lo bueno que se tiene, de la transitoriedad de la situación, de lo mucho que se puede aprender, como individuo y como sociedad, reforzar los vínculos sociales sanos con llamadas, vídeollamadas, whatsapps o una tarjeta postal, si es necesario. Hacer cosas nuevas, salir de los automatismos en los que caemos, probar con nuevas actividades, nuevos retos diarios, rescatar aficiones perdidas en el cajón del olvido, proponer nuevos juegos, nuevas dinámicas cotidianas, nuevo reparto de tareas familiares, una forma nueva de poner la mesa.

 

  • Adaptarse, afrontando y acostumbrándonos a la situación, aprendiendo a vivir con la incertidumbre (que siempre está ahí) y siendo felices con lo que tenemos, lo que hacemos y lo que pensamos.

 

En la terapia familiar se abordó también la diferencia entre miedo negativo-paralizante y miedo funcional o positivo, que nos hace actuar con precaución y vencer al miedo negativo; cómo vivimos los diferentes tipos de miedo y los efectos que produce en nosotros y en nuestro entorno. En esta situación sanitaria neutralizamos el miedo-paralizante transformándolo en otro miedo, funcional y regulado, que nos incita a tomar las medidas higiénico-sanitarias que nos han recomendado: uso de la mascarilla, distancia social e higiene de manos. Con estos parámetros, bien ejecutados, podemos afrontar la situación sanitaria sin exceso de miedo y generando un entorno de confianza familiar donde nuestros hijos e hijas vayan adaptándose y afrontando nuevos retos. Porque nuestra conducta es importante para modelar la conducta del otro y ahí es donde debe iniciarse la técnica del modelado que os proponemos y que iremos trabajando a lo largo de las terapias semanales.

Os dejamos un breve vídeo de Álex Rovira que esperamos os guste:

https://www.youtube.com/watch?v=rsztkM2V2SQ