APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN CONDUCTUAL II

 

 

Seguimos trabajando en las terapias familiares las técnicas de modificación conductual.

LA RETIRADA DE ATENCIÓN

Se trata  de una de las técnicas más eficaces para el control de la conducta, en especial, para aquellas conductas que se manifiestan con rabietas, pataletas, lloros, pero sin manifestaciones agresivas ni de intención comunicativa. La retirada de atención se justifica bajo la hipótesis de que el niño/a efectúa tales manifestaciones para reivindicar ciertas demandas o llamar la atención, puesto que puede estar acostumbrado/a a conseguir lo que desea mediante este comportamiento. Así, puede haber aprendido que si efectúa cualquier petición acompañada de lloros o pataletas, la atención de los padres es mayor y es atendido antes en sus peticiones.

Antes de poner en marcha esta técnica, hay que analizar la situación con tranquilidad y verificar que se está produciendo realmente la conducta del niño/a por la supuesta demanda de atención. Para ello podemos valorar cómo reaccionamos nosotros/a ante la demanda, en qué momentos sucede y qué es lo que ocurre. ¿Le prestamos la atención y el tiempo que necesita el niño/a? Normalmente ¿cedemos ante sus demandas?, ¿nos dirigimos con frecuencia a él/ella cuando se porta “bien” para decírselo y premiarlo o sólo lo hacemos para regañar? Los episodios de rabietas, desobediencia, etc., son, en gran medida, aprendidos y, por tanto, también podemos efectuar un des-aprendizaje. En el caso de las personas con TEA también deberemos plantearnos la función de la conducta, ya que podríamos estar ante una situación de necesidad en la que no existe una forma alternativa de comunicación.

Esta técnica no es aplicable en conductas que cursen con fuerte agresividad verbal, física, con episodios de lanzamientos de objetos, autolesiones o, en general, para aquellos comportamientos que signifiquen peligro potencial para el niño/a u otros/as.

Para utilizar la técnica debemos tener claros los objetivos y el método que debemos utilizar:

1- OBJETIVO: Enseñar al niño/a que efectuando las peticiones de forma inadecuada (rabietas, lloros, etc.) no va a conseguir nada.

2- MÉTODO: Si retiramos la atención que prestamos al niño/a inmediatamente después de la aparición de las respuestas inadecuadas, éstas tenderán a desaparecer.

3-FORMA: ¿Cómo hay que hacerlo?

3.1- Retirar la atención inmediatamente. Evitar el contacto ocular o la emisión de cualquier recriminación, palabra o gesto. Hacer como si la conducta no estuviera ocurriendo (salvo en las conductas mencionadas anteriormente que pudieran suponer peligro para el niño/a u otros). Si sucede en casa, volverse de espaldas o salir de la habitación o estancia donde se encuentre. En situaciones fuera de la casa, dependiendo del lugar, debemos adaptarnos a las circunstancias. La regla general es mantenernos a cierta distancia sin prestar atención. Si la rabieta tiene lugar en un sitio público donde no puede haber separación física, permanecer a su lado, pero retirándole la atención como se ha mencionado antes (sin reacción visible ante la rabieta). Es importante que el niño/a no vea al adulto alterado emocionalmente, debemos transmitirle una sensación de que tenemos el control de la situación y que con su actitud no va a conseguir nada. Diríjale toda la atención cuando el niño se tranquilice, explicándole que enfadarse es normal, pero que no debe pedir lo que quiere gritando, pataleando, etc.: “Puedes conseguir algunas cosas si lo pides de otra forma”.

3.2- Está totalmente contraindicado verbalizar cualquier manifestación de reproche, sermonearle o advertirle de que no le vamos hacer caso por mucho que insista. De esta forma lo estamos retando y puede empeorar las cosas.

3.3- Una vez que la conducta empiece a bajar de tono puede progresivamente prestarle atención de nuevo.

RECORDAR QUE:

  • Estamos utilizando técnicas para conseguir que el niño/a desaprenda hábitos mal adquiridos y este proceso llevará un tiempo. Paralelamente debemos trabajar y potenciar las conductas alternativas que nos interesa que utilice.
  • Debemos ser constantes en la aplicación de la técnica y coherentes en su aplicación. Para ello es necesario que ambos padres y el resto de figuras relevantes para el niño (abuelos, tíos, etc.) actúen de igual forma ante las mismas conductas.
  • Al inicio de aplicación, estas técnicas suelen producir un aumento en la frecuencia e intensidad de las conductas que precisamente intentamos eliminar. Es un hecho normal e indicador de que vamos por el buen camino. No desanimarse tras los primeros fracasos, necesitaremos un poco de tiempo.

 

EL TIEMPO FUERA 

Ante conductas más subidas de tono, puede utilizarse la técnica de “tiempo fuera”, en el que el niño se le retira físicamente del espacio actual para trasladarlo a su habitación u otro lugar, por un breve espacio de tiempo. También pueden ser los padres los que se retiran del lugar donde esté el niño (cuando es posible, p.e. en el comedor de la casa).

Veamos algunas orientaciones para proceder adecuadamente:

1- El sitio al que lo retiremos temporalmente debe ser un sitio en el que no tenga al alcance juegos u otras compañías para entretenerse. No se trata de buscarle un sitio hostil sino un sitio que sea aburrido con escasas posibilidades de que pueda hacer algo para pasar el tiempo.

2- Debemos trasladarlo inmediatamente después de aparecer la conducta o en el momento que ha llegado a un punto insostenible (por ejemplo, lanzar una pelota contra la TV en el salón).

3- No discutir con él/ella, no entrar en recriminaciones ni calificativos despectivos como: “Eres muy malo y te voy a castigar” o “Me tienes harta, no tienes remedio“. Explicarle, con un tono calmado pero seguro e imperativo, el motivo de su retirada: “Como has pegado a tu hermano no vas a poder jugar con él, retírate a tu habitación, cálmate y piensa en ello“. Hacer caso omiso de sus protestas o promesas. Recordar mostrarse enfadado/a, pero no fuera de control. La idea es lanzarle un mensaje muy claro de que ha hecho algo que no está bien y que debe reflexionar sobre ello.

4- No permitir que salga antes de tiempo del lugar de “reflexión”. Si lo hace adviértale que deberá estar más rato en esta situación.

5- El tiempo de reflexión normalmente se calcula en base a un minuto por año del niño/a con un máximo de 20 minutos. Sin embargo, esto debe ser valorado por los padres. No se aconsejan tiempos más largos ya que pueden producir la conducta contraria a la que queremos eliminar.

6- Si cuando lo vamos a buscar nos vuelve a retar con conductas inadecuadas, hay que advertirle que si quiere salir deberá estar al menos 15 segundos sin efectuarlas. Mantenerse firme en la decisión. Si pasa la prueba es muy posible que los episodios remitan, si cede aumentarán con toda probabilidad.

7- En el caso de que haya provocado desperfectos en el interior del habitáculo (ha desordenado o roto alguna cosa) deberá reponerlo o corregirlo con alguna acción antes de salir.

8- Debemos tener cuidado que esta retirada física no comporte algún tipo de beneficio indirecto al niño/a. Por ejemplo, si dejar de estudiar, lo que haríamos es reforzar la conducta inadecuada. Ésta técnica suele ser muy efectiva si se utiliza adecuadamente y con decisión.

Como en todas las técnicas basadas en la retirada de atención, recordar que deben introducirse momentos de atención hacia el niño/a a la par de la aparición de conductas deseadas. El refuerzo verbal y físico (halagos, abrazos, manifestación de alegría, entrega de algún premio, etc.) potenciará la aparición de la conducta deseada porque consigue lo que necesita, mientras que en la conducta que queremos eliminar o cambiar lo que obtiene es una consecuencia de rechazo.

 

SISTEMA DE ECONOMÍA DE FICHAS

Formando parte de un tratamiento más global, la técnica denominada de “economía de fichas” suele funcionar muy bien para regular los refuerzos que recibe el niño/a. Para obtener un premio (juguete, tablet, excursión, etc.) deberá efectuar una serie de conductas deseadas (o dejar de hacer otras) que deben concretarse (portarse bien, obedecer, estudiar, ordenar sus cosas, etc.)

 

Tras efectuar esta conducta se le dará inmediatamente un reforzador (puntos, fichas…) que el niño ira recogiendo hasta llegar a una determinada cantidad, momento en el que se le entregará el premio final. También se pueden pactar pequeños premios inmediatos para ciertas conductas deseadas al tiempo que se acumulan puntos para el premio mayor (refuerzo demorado). Lo importante es conseguir que el niño/a se dé cuenta que obtiene mayores beneficios y privilegios actuando de forma correcta.

Veamos algunos puntos claves para el buen funcionamiento:

1- Dichos premios deben estar pactados de antemano, ser claros y atractivos. Buscar realmente cosas que le gusten.

2 – Asegurarse de que al principio puede ganarlos más fácilmente para motivarle. La entrega de estos premios debe ir acompañada de un halago sincero “estoy muy contento/a”, “lo haces muy bien” y, evidentemente, nunca deben ir acompañados de verbalizaciones negativas del tipo “a ver cuánto dura“. Dependiendo de la edad, capacidad cognitiva, nivel de hiperactividad deberemos ajustar el tiempo de espera para la obtención de la recompensa (no funcionará prometerle un premio para dentro de 2 meses).

3- En el caso de niños/as hiperactivos/as tener en cuenta que hay especial dificultad para posponer las cosas. En todos estos casos, si se entrega una ficha como reforzador, ésta podrá ser intercambiada (al menos al principio) inmediatamente por algún objeto de su deseo (pequeño juguete, dulce, etc.)

4 – Es importante crear una lista o cartel donde se pueda visualizar el estado de los puntos obtenidos y los que le faltan para llegar al premio. En caso de la aparición de mala conducta puede también utilizarse la retirada de alguno de los puntos (coste de la respuesta). Este aspecto es especialmente relevante en el caso de las personas con TEA ya que el refuerzo visual es básico para la comprensión de la situación.

5 – Ser constante en la aplicación de esta técnica y no dejarse llevar por la frustración en el primer contratiempo. Se necesita tiempo para cambiar hábitos mal adquiridos y no hay soluciones mágicas al respecto.

6  – Recordar que cuando se den instrucciones deben ser claras y concretas, sin contradicciones y de forma que sean comprensibles para su edad. Procurar no hacerlo acompañado de contacto físico instigador (la utilización de la instigación ha demostrado ser un gran potenciador del incumplimiento). En caso de dificultades con la comprensión del lenguaje ha de usarse siempre el refuerzo visual.

No se trata de que el niño/A aprenda a funcionar siempre a base de premios sino de darle, al principio, motivos para iniciar un cambio en sus conductas. Lo que se espera en el futuro es que las conductas adecuadas se mantengan no por los premios sino por lo que llamamos “reforzadores naturales”. Por ejemplo, un niño/a puede empezar a no efectuar determinadas conductas disruptivas por ganarse el premio, pero este cambio de comportamiento puede hacer que funcione mejor la relación familiar y esto convertirse a medio plazo en un reforzador más potente que el premio inicial. Las conductas pasan a ser controladas por las consecuencias positivas que se generan en su entorno.

 

APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN CONDUCTUAL I

 

CONSIDERACIONES PREVIAS

Las técnicas que veremos a continuación podrían parecernos obvias, simplistas o insuficientes pero es importante tener en cuenta el amplio recorrido que tienen y el soporte experimental.  Veremos técnicas que ya usamos, incluso, de forma inconsciente (o no) y otras más novedosas, todas ellas encaminadas a conseguir una mejor adaptación de nuestros hijos e hijas al entorno. Una ventaja que podemos destacar es que estas técnicas aportan soluciones prácticas aplicadas en el aquí y ahora, utilizando la observación y medición de la conducta como variable fundamental y en detrimento de otras técnicas más subjetivas. No se trata de eliminar el análisis de otros factores de riesgo existentes (entorno social, familiar, conductas propias del TEA, factores emocionales…), sino de aportar soluciones inmediatas y eficaces para la mejora o la modificación de la conducta, en especial cuando existen problemas conductuales específicos que provocan gran malestar o desadaptación del niño/a en su entorno próximo y, por ende, de la familia.

Las técnicas que se exponen a continuación, aunque se describen de forma separada, pueden utilizarse individualmente o en combinación, según el caso, para aumentar los resultados.

No olvidemos que el uso de estas técnicas no sustituyen al análisis pormenorizado de cada caso individual y que deben ser siempre acompañados de un acompañamiento psicológico completo, en el cual se tengan en cuenta todos los factores intervinientes (por ejemplo el análisis funcional de una conducta, ya que podemos estar ante un intento de comunicar un malestar o una necesidad y que la conducta desadaptativa se produzca por la falta de recursos o estrategias alternativas de comunicación, como comentamos en la terapia familiar anterior).

 

TÉCNICAS QUE YA USAMOS Y QUE QUIZÁS NO LO SABEMOS

 

  1. Refuerzo Positivo, Refuerzo Negativo y Refuerzo Intermitente.

Refuerzo Positivo: Premiar la conducta deseada justo después de su aparición para provocar una mayor probabilidad de que ésta vuelva a repetirse (por ejemplo: felicitar a nuestro hijo/a cuando nos dice que ha aprobado un examen). Se aclara con las familias la importancia de que el refuerzo positivo no tiene por qué ser algo material. Un elogio, mostrar nuestra satisfacción de forma expresa funciona como premio igualmente, especialmente en las edades más tempranas donde somos los referentes de los chicos/as.

Refuerzo Negativo: Consiste en retirar algo que resulta desagradable para la persona para aumentar la probabilidad de que se repita la conducta (“Si friegas, entonces no tendrás que sacar la basura”). Se comenta la importancia de que, al usar esta técnica, es importante recordar que no es un castigo (lo veremos más adelante), es la desaparición de alguna actividad aversiva para el chico/a a cambio de la conducta que sí deseamos establecer como hábito. También se destaca la importancia de que la situación que se retira no puede ser algo que sea de obligado cumplimiento, como puede ser hacer los deberes.

Refuerzo Intermitente: Consiste en premiar la aparición de la conducta deseada de forma discontinua. Suele ser la mejor opción para el mantenimiento de una conducta deseada ya que la persona ejecuta el comportamiento con la expectativa de conseguir el refuerzo aunque no sabe si ocurrirá inmediatamente o más adelante (por ejemplo, las máquinas tragaperras siguen este método de forma que se les echa dinero con la expectativa de conseguir el premio, aunque lo sueltan muy de vez en cuando).

 

  1. El castigo, la extinción y la saciación.

El Castigo: Es una técnica tradicional y común que puede dividirse, al igual que el refuerzo, en positivo y negativo. El castigo “positivo” consiste en la aparición de una reacción expresiva por parte del padre/madre/tutor-a tras una conducta que deseamos que no ocurra (por ejemplo regañar, gritar). El castigo negativo, también llamado retirada de reforzador, consisten en retirar un beneficio tras la aparición de una conducta indeseada (retirar el móvil, por ejemplo). En este ejemplo de la retirada del móvil o algún dispositivo electrónico, el grupo de terapia familiar llega a la conclusión de que, para que funcione bien, es muy importante encontrar algo que realmente provoque la reducción o extinción de la conducta, de modo que hay que investigar qué es lo que más desea la persona para retirarlo. Obviamente es mejor la retirada de un reforzador que la aparición de una reacción desmesurada por parte del padre o madre, ya que puede provocar la instauración de esta conducta para resolver los problemas como modus operandi. Se comenta que esta técnica de la retirada del reforzador es especialmente útil cuando la conducta indeseada se convierte en un desafío, en peleas o en no respetar las normas de forma continuada (siempre que estemos seguros/as de que han comprendido dichas normas).

La Extinción: Es una técnica que consiste en retirar los reforzadores que mantienen una conducta que no queremos que ocurra, entendiendo que la conducta sigue ocurriendo porque obtiene un premio que la mantiene. Esta técnica siempre funciona de forma gradual. Por ejemplo, cuando alguien nos envía mensajes descalificadores a través de las redes sociales y contestamos, estamos reforzando la conducta. En el momento en que dejamos de hacerlo, su conducta irá desapareciendo al no recibir el refuerzo de nuestra atención. Importante tener en cuenta esta técnica ante el afrontamiento de situaciones de acoso escolar, siempre combinada con la protección y recursos de apoyo por parte de la comunidad educativa. También se destaca, como venimos haciendo en anteriores terapias, la importancia de estudiar la función de la conducta ya que podríamos estar ante un intento de comunicación de una necesidad no cubierta. Incidir también en la importancia de combinar esta estrategia con el refuerzo positivo de una conducta alternativa para conseguir, por un lado la extinción y, por otro lado, una estrategia más adaptada (habitual en llamadas de atención).

La Saciación: Si aplicamos de forma intensiva un mismo reforzador puede pasar que la excesiva presencia de éste llegue a debilitar el valor del propio refuerzo. En el caso de los TEA, consideramos que no es efectiva dados algunos casos de perfiles ritualistas y la adherencia a rutinas. Podríamos estar premiando una conducta que no deseamos, ya que por fijación mental y comportamental, nuestros chicos/as suelen pasar horas y horas haciendo la misma actividad si es de su gusto, o comiendo un único alimento.

 

  1. El Modelado y el desvanecimiento

El Moldeado: Esta técnica, que ya explicamos en terapias anteriores (https://asociacionaopa.com/terapias-familiares-la-tecnica-del-modelado-y-el-control-de-los-pensamientos-negativos/)  se utiliza para instaurar nuevas conductas a través de la imitación. Para llevar a cabo esta técnica de modificación de conducta, lo primero que se debe hacer es reforzar respuestas parecidas a la deseada y, a medida que la conducta deseada se va configurando, se trata de ir extinguiendo dichas aproximaciones. Es algo parecido a cuando vamos pidiendo mayor precisión en el uso de tijeras para fomentar el desarrollo de la motricidad fina, primero empezamos por recortes grandes y vamos pasando a tareas de mayor precisión. Las familias ven en esta estrategia una buena técnica para instaurar conductas más autónomas y de mayor responsabilidad. Comentamos que es una técnica que, combinada con el rol playing, en la vida familiar puede ayudar en temas como realizar pequeñas compras de proximidad o usar el transporte público.

El Desvanecimiento: Se trata de acompañar la conducta de otra persona mediante apoyos para convertirla en la conducta deseada. En este sentido, estas ayudas se deben ir retirando con el paso del tiempo hasta que la persona sea capaz de realizar la conducta deseada por sí misma. Por ejemplo, cuando nos sentamos a estudiar con nuestro hijo/a y le prestamos ayuda para aplicar técnicas de estudio eficaces, poco a poco irá aplicando lo que le hemos enseñado y nosotros iremos retirando nuestra presencia. Es una técnica muy útil para fomentar la autonomía.

Entender las conductas en los TEA

La heterogeneidad del Trastorno del Espectro del Autismo suele manifestar su diversidad en las conductas de las personas con TEA, que pueden ser disruptivas o adaptativas. Las conductas disruptivas son aquellas que resultan impropias en su expresión o inaceptables en el entorno en el cual se expresan. Afectan de forma negativa a la persona que la manifiesta, a los objetos y/o personas de su entorno. Se refieren a patrones conductuales que se caracterizan por explosiones de enfado, irritabilidad, hiperactividad, conducta oposicionista-desobediente, tantrums (rabietas), respuestas agresivas y conducta autolesiva, entre otras. Hay que tener en consideración que estas conductas, aunque sean disruptivas, en muchas ocasiones tienen una intencionalidad comunicativa, es decir, intentan ser conductas adaptativas a su entorno o que nos quieren comunicar algo. En estos casos hay que saber diferenciar muy bien cuando es una rabieta que hay que reconducir de cuando es un comportamiento que intenta expresar, a su manera, un malestar o una situación incómoda o que no entienden: hay que decodificar el sentido comunicativo de la conducta para saber qué nos quiere decir (si es que algo nos quiere decir).

Una vez se descifra si hay sentido comunicativo o no en la conducta, se la puede abordar con las técnicas de modificación de conducta que trabajaremos en la siguiente terapia familiar. Ahora se trata de entender estas conductas para llegar a un conocimiento más profundo de las mismas, teniendo en cuenta que cada persona es un mundo y que hay que trabajar de forma individualizada.

Si seguimos los criterios de diagnóstico del DSM-V, el primero nos habla de los déficits en la reciprocidad socio-emocional, es decir, en las dificultades en la interacción social y en la expresión y compresión de las emociones, propias y ajenas. Aquí nos encontraremos con conductas que van desde mostrar acercamientos sociales inusuales (iniciar una conversación de forma particular o no saber emprenderla, continuarla o cerrarla, reaccionar negativamente o excesivamente ante la interacción con otras personas, al contacto físico, etc.), problemas para mantener el flujo de ida y vuelta normal de las conversaciones, sólo querer hablar de los temas que le interesa, dificultades para adaptar el comportamiento a distintos contextos sociales en función de lo “convenionalmente” establecido, no entender estas reglas sociales “no escritas” y, por tanto, no integrarlas en su comportamiento, no saber expresar cómo se sienten ellos/as o identificar cómo se siente el otro. Ante esta diversidad de características en reciprocidad socio-emocional se pueden entrenar habilidades específicas para que vayan aprendiendo capacitaciones sociales y emocionales que les ayuden a superarlas, teniendo en cuenta si hay alguna hipo-hiper sensibilidad concreta o el nivel de comunicación verbal o no verbal adquirido.

En los déficits en los comportamientos de comunicación para las interacciones sociales suelen mostrar dificultad para integrar conductas comunicativas verbales y no verbales, como por ejemplo tener ausencia o minimizar el contacto visual (no mirar a los ojos) y no entender ni usar el lenguaje corporal (descifrado de gestos, posturas corporales propias al sentarse, andar). En este sentido, un buen entrenamiento terapéutico y familiar en estas habilidades puede facilitar el modelado de las conductas.

Con respecto a los déficits en el desarrollo, en el establecimiento y la comprensión de las relaciones van, por ejemplo, desde dificultades para ajustar el comportamiento para encajar en diferentes contextos sociales, a dificultades para compartir juegos de ficción o hacer amigos, hasta una ausencia aparente de interés en la gente o comprensión de las conductas de los otros. Hay que ayudarles a entender estas relaciones sociales y los diferentes contextos, expresando con instrucciones claras qué se espera de ellos/as y repitiendo, por imitación, como superar las dificultades.

Por todo ello, algunas veces prefieren jugar solos/as, no comparten intereses, buscan al otro de manera instrumental (para que les den algo o para que les solucionen alguna cuestión), tienen dificultades para entender sarcasmos, dobles sentidos, chistes y bromas, muestran expresiones faciales apáticas o inadecuadas o no asimilan el consuelo que le dan otras personas cuando están angustiados.

En resumen: no siempre les sale de forma natural comportarse como socialmente se esperaría de ellos/as, pero pueden aprenderlo y nosotros, y el resto de la sociedad, podemos entenderles, apoyarles en su aprendizaje y ayudarles a integrarse, con sus dificultades y sus grandes potencialidades.

Además, en el repertorio de comportamientos, intereses o actividades restringidos y repetitivos, se dan los movimientos motores estereotipados simples, alinear o apilar objetos, darles vueltas, ecolalias (repetir involuntariamente una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él/ella mismo/a), frases idiosincrásicas (llamar a las personas por números, utilizar castellano antiguo si su interés es la historia, por marcas de coche), etc. Hay que entender que esto lo hacen con la intención de conseguir autoestimulación, calmarse o expresarse, sin más, y que a veces lo necesitan para autoajuestarse.

También suelen darse en este ámbito insistencia en la monotonía en sus rutinas, excesiva inflexibilidad que les lleva a sentir malestar extremo ante pequeños cambios, dificultades con las transiciones de tareas, espacios o actividades, patrones de pensamiento rígidos, rituales para saludar, necesidad de seguir siempre el mismo camino o comer siempre lo mismo, intereses restringidos por uno o dos temas ya sean los coches, la historia, los planetas, los números, el arte, la música, etc. Aquí hay que anticiparles los cambios con tiempo suficiente y de la manera adecuada, con los apoyos necesarios, para que pueden ir flexibilizando su adaptación a las modificaciones y ampliando su círculo de intereses.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta también que todo esto les hace ser muy metódicos, grandes observadores de detalles, seguir muy bien las tareas mecánicas y las rutinas, ser muy buenos en su área de interés dado el tiempo que dedican a su aprendizaje, pudiendo ser muy buenos estudiantes y profesionales en las áreas llamativas para ellos. Tienen dificultades, pero también un gran elenco de potencialidades para aportar a la sociedad en la que viven.

También suele aparecer reacciones inusuales a los estímulos sensoriales o un interés inusual por los aspectos sensoriales del entorno como indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicas, oler o tocar objetos en exceso, fascinación por las luces u objetos que giran o el movimiento (este apartado tiene mucho que ver con la integración sensorial que tratamos en terapias anteriores y que están colgadas en este blog por si las queréis revisar). Puede pasar que “Si estoy en un lugar ruidoso, no puedo entender lo que la gente dice, porque soy incapaz de filtrar el ruido de fondo” o bien que si nos miran, no nos escuchan y al revés. Por todo ello, las personas con TEA perciben el mundo de manera distinta y única, lo que no es un problema si se aborda adecuadamente, sino un enriquecimiento de la sociedad y el mundo.

INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LA COMUNICACIÓN Y EL LENGUAJE

 

La integración sensorial es un proceso en el que, si existe alguna dificultad, va a dar como resultado complicaciones variadas, entre las que se encuentran la afectación del habla y la comunicación.

Estudiar los sistemas sensoriales y las dificultades que generan en la comunicación y el lenguaje es complicado, debido a la interrelación que existe entre los sentidos y, por tanto, el fallo en uno puede generar dificultades en el resto. Recientemente diversas investigaciones demuestran que un déficit de integración sensorial, por sí mismo, genera dificultades que impiden el correcto desarrollo del lenguaje y la comunicación. Pero, ¿de qué manera afectan?

Previa y brevemente vamos a recordar lo que es un sistema sensorial. Un sistema sensorial es la capacidad de organización sistemática que tienen los sentidos para procesar la información que procede del exterior y del interior de una persona. Está constituido por receptores sensoriales y por regiones del sistema nervioso central (SNC en adelante). Los receptores transforman la energía del estímulo sensorial en impulsos nerviosos que se reciben en el SNC, donde es procesada e integrada. Además, nuestro SNC la va a percibir, categorizar y asignar una cualidad emocional. Eso es en esencia la integración sensorial. Son estas percepciones y emociones generadas las que guiarán la respuesta de una persona a un determinado estímulo. Por ejemplo, si una persona percibe un estímulo como algo molesto, es decir, un ruido excesivo, y le genera una sensación de miedo, la “etiqueta” de esta manera y podrá desencadenar una respuesta de huida, de gritos o rechazo.

La cuestión es saber diferenciar cuándo, realmente, una información que se está percibiendo necesita de una conducta de alerta o huida para asegurar mi protección, como por ejemplo, escuchar una explosión. En este caso, la respuesta sería adecuada al estímulo que estoy percibiendo. En cambio, cuando una persona tiene un déficit de integración sensorial, su respuesta puede ser diferente o inusual respecto a la de los demás ante un estímulo que, objetivamente, no se percibe como dañino.

Sigamos profundizando en la integración sensorial.

Una vez que el estímulo llega a nuestro S.N.C. se producen una serie de procesos principales que podéis observar en el siguiente cuadro:

Déficit de integración sensorial y lenguaje

El desarrollo del lenguaje es un proceso muy complejo pero, su correcto funcionamiento, puede comprenderse (entre otros factores), a partir de la contribución de los sistemas sensoriales y de otras cuestiones secundarias que se darán en periodos críticos del desarrollo como, por ejemplo, no encontrarse en situación de aislamiento en las etapas de desarrollo del lenguaje (se recomienda visualizar el documental de Genie en el siguiente enlace, el caso de una niña en situación de aislamiento: Genie)

Es bastante habitual encontrar una desorganización del lenguaje en niños/as que presentan dificultades a nivel sensorial y esto va a afectar al correcto desarrollo del lenguaje comprensivo, expresivo y social. El habla es en sí misma un sistema de emisión que sólo puede darse cuando, previamente, ha habido otros sistemas receptivos como el oído o la vista funcionando adecuadamente.

 

Tipos de receptores

Los receptores se pueden clasificar de diferentes maneras, pero nosotros vamos a usar el siguiente criterio:

Exteroceptores: Se encuentran ubicados en la piel y transmiten la información del tacto la temperatura y el dolor.

– Interoceptores: Están presentes en la parte interna de la piel y recepcionan información acerca de la presión, temperatura, dolor, hambre, sed, etcétera.

Propioceptores: Se encuentran en los huesos, articulaciones, ligamentos y músculos del cuerpo y se encargan de la ubicación en el espacio y el movimiento.

– Sentidos especiales: Son los receptores de la visión, la audición, el gusto y el olfato.

La lesión de alguno de estos receptores o de sus fibras pueden generar numerosas neuropatías. Además, un mal funcionamiento de alguno de ellos será responsable de que existan dificultades de diferente índole, entre las que se encuentran las relativas a la adquisición y desarrollo posterior del lenguaje y el habla.

Algunas dificultades visibles que, desde fuera, podemos percibir cuando existe un lenguaje ya instaurado, pueden ser, por ejemplo, dificultades en el seguimiento de reglas conversacionales, dificultades en la detección de necesidades del interlocutor durante una conversación, dificultades para reconocer el espacio personal propio y de otra persona, la poca o exagerada reacción ante ciertos estímulos, etcétera.

Alguna de las investigaciones sobre integración sensorial definían estas dificultades como un “atasco de circulación” a nivel cerebral. Ese atasco sería el responsable de que los mecanismos de plasticidad, habituación y sensibilización no actuasen de manera eficaz.

 

Pero, ¿Qué puede pasar para que exista esa dificultad a nivel sensorial? 

Este déficit en el procesamiento sensorial puede ser originado por diferentes cuestiones:

Producción sensorial ineficaz: cuando el sistema nervioso central capta poca o demasiada información. Esto es lo que genera los trastornos de hipo o hipersensibilidad tan conocidos.

Cuando la respuesta se produce de forma ineficiente y el cerebro no percibe retroalimentación para actuar de una forma adecuada.

Debido a una desorganización neurológica. En esta situación el cerebro podría no recibir estímulos sensoriales a causa de una desconexión, recibirlos de manera errónea o, incluso, cuando los recibe de manera constante, pero no se conectan entre sí de manera adecuada para producir una respuesta adaptativa.

 

Sistemas de integración sensorial más implicados en el lenguaje:  

Aunque todos los sistemas de integración sensorial están conectados entre sí, los más vinculados con el desarrollo del lenguaje son los siguientes:

 

A nivel de comprensión del lenguaje:

A) Sistema vestibular:

El sistema vestibular se localiza en el oído interno y una de sus funciones es la de permitir la correcta coordinación de los movimientos de ojo-cabeza y de permitir el correcto desarrollo del tono muscular. Es considerado como el principal organizador de las sensaciones de todos los demás canales o sistemas sensoriales, contribuyendo a la adquisición de palabras y a su comprensión. Un mal funcionamiento, puede considerarse causa de retraso del habla, en la articulación y de la correcta adquisición del lenguaje (importante tener en cuenta la diferencia entre habla y lenguaje).

B) Sistema límbico:

El sistema límbico participa en la memoria y en el aprendizaje pero, además, regula aspectos emocionales y motivacionales de la conducta. Es este sistema el encargado de registrar las cualidades de los estímulos sensoriales que nos llegan. Es decir, selecciona el tipo de información sensorial que se registra y, también, se encarga de cómo responder a esa información en función de la “etiqueta” que se le asigna previamente. Cuando este sistema falla, se ignora o se registra en exceso y esto va a afectar de manera muy directa a la comprensión del lenguaje.

C) Sistema visual:

Tiene un papel muy importante ya que la mayor parte de la información exterior es recopilada por este sistema y, por tanto, es clave para planificar y para los procesos de aprendizaje y construcción del lenguaje.

Además, el inadecuado funcionamiento de los sistemas vestibular, sistema límbico y sistema visual conllevará otras dificultades asociadas como:

Dificultades para orientarse hacia la fuente de sonido.

Dificultades para recordar palabras y sonidos similares, por ejemplo, “malo”-“palo”.

Dificultades para reconocer un sonido específico mientras existe ruido de fondo.

Dificultades para reconocer el juego, la categorización de colores, texturas, formas y tamaños.

Dificultades para percibir la profundidad, la distancia, la ubicación de los límites y el espacio entre los objetos.

 

A nivel de expresión del lenguaje: 

En la expresión del lenguaje intervienen también varios sistemas de integración sensorial. Concretamente la integración de la información auditiva, visual y motora componen un conjunto imprescindible. Por ejemplo, un bebé utilizara la información visual que obtiene al ver hablar a su interlocutor, además de la información propioceptiva (aquella que obtiene al ir realizando movimientos fonoarticulatorios) y auditiva (tanto de su interlocutor como la que él va emitiendo) que permiten que el pequeño vaya asociando un determinado patrón a un determinado evento.

Además, para la expresión del lenguaje. es necesaria la información que nos brinda el sistema táctil, ya que su mal funcionamiento dificultará la articulación de algunos sonidos debido a que no recibirán una buena información de los receptores táctiles y de alrededor de la boca.

Por su parte, si el sistema propioceptivo no nos da la información adecuadamente, va a acarrear dificultades como torpeza o desconocimiento de la posición corporal. Es decir, las dificultades originadas por el sistema propioceptivo, guardan relación con la praxis. La praxis se entiende como la habilidad para conceptualizar acciones y ejecutarlas y esto es fundamental para los aprendizajes básicos. Esto está directamente relacionado con el buen desarrollo perceptual y lingüístico. Actualmente sabemos que muchas personas con TEA presentan también dispraxia.

La producción del habla no solo está constituida por el hecho de emitir palabras.  Existen tres funciones fisiológicas que deben ocurrir a la vez de manera adecuada para que la producción del lenguaje se realice satisfactoriamente:

La respiración: Nos proporciona la energía necesaria para la emisión de palabras (algunas personas tienen dificultades para coordinar la respiración con la fonación).

La fonación: Podríamos resumirla como la fuente de sonido que se genera gracias a la vibración de las cuerdas vocales al paso del aire que proporciona la respiración (hay personas que tienen dificultades de diversa índole como, por ejemplo, a nivel de tono muscular implicado en la fonación de manera muy directa).

La articulación: Es la responsable de moldear los sonidos del habla de una lengua (es obvio que si tenemos dificultades de tono muscular, propioceptivas, vestibulares, entre otras, la articulación se puede ver muy comprometida).

A pesar de intervenir tantos sistemas en la adquisición del lenguaje, tanto en la vertiente comprensiva como expresiva, es cierto que, la información auditiva es fundamental, ya que desde los primeros meses de vida, los bebés, gracias al oído, discriminan los sonidos del ambiente de los del lenguaje y, en adelante, en procesos cada vez más complejos, resultará ser una fuente primordial tanto para la comprensión como para la expresión.

Así mismo, el canal visual es también vital para la discriminación lingüística, que no auditiva, en las etapas de adquisición del lenguaje y posteriores ya que proporciona la correspondencia entre el concepto en imagen y la sonoridad de la palabra que la representa. Incluso el sistema visual es muy importante para la imitación de patrones articulatorios y de gesticulación.

La información propioceptiva nos va a retroalimentar de aquellas ejecuciones motoras que utilizamos para la producción del lenguaje. Esta percepción junto con la que se genera con la actividad del sistema fonoarticulador es fundamental para el desarrollo integral y expresivo del lenguaje.

 

Conclusiones: 

La detección precoz de estas alteraciones del procesamiento sensorial es fundamental para prevenir repercusiones en el aprendizaje y en el lenguaje. Sin embargo, es bastante frecuente que pasen inadvertidas debido a la sutileza y diversidad de sus síntomas y, además, es habitual que sean malinterpretadas.

Asumiendo que aún se necesita más investigación para comprender plenamente cómo la integración sensorial repercute en el desarrollo del lenguaje, podemos decir que esta relación existe y que el abordaje de estas dificultades supone una mejora en la adquisición del lenguaje y otras dificultades.

Las soluciones terapéuticas que se implementen serán aquellas que mejor se ajusten al perfil de cada persona y tendrán como principal objetivo mejorar la calidad de vida. Para ello, y desde un punto de vista integral, se deberán trabajar aquellas áreas que estén afectadas entendiendo que, si un sistema está comprometido, afectará de manera indirecta a los demás provocando dificultades secundarias. Por tanto, si trabajamos respecto a la afectación de un sistema, es probable que mejore la dificultad directa que origina y las indirectas, por el compromiso de otros sistemas de manera secundaria.

Dependiendo del grado de afectación en las habilidades comunicativas que presente cada persona se trabajará de diferente manera. Lo que está claro es que una buena evaluación es clave para determinar las actuaciones terapéuticas.

Entender la integración sensorial II

 

 

Detallemos ahora las señales de hiper e hipo sensibilidad ante los diferentes sentidos:

Olfato

Hipersensibilidad: Hiposensibilidad:
Perciben olores que otros no perciben Olfatean mucho las cosas
Rechazan a una persona por su perfume Les gusta mucho los olores fuertes
Rechazan comidas por un determinado olor Huelen mucho las comidas antes de comerlas
No quieren ir a un restaurante o a una perfumería

Gusto:

Hipersensibilidad: Hiposensibilidad:
Selectivos en la comida Exploran todo con la boca
Prueban con la lengua Buscan sabores fuertes
Comidas determinadas de sabores insípidos Comen con la boca llena

Vista:

Hipersensibilidad Hiposensibilidad
Reacciones al sol, a la claridad (paso día-noche) Quieren objetos con muchas luces y botones
No soportan muchas luces Les encantan las ruedas
No les gusta ver la TV o tablet Les encantan los ventiladores
Sienten atracción por un color Van mirando todo
No quieren ir a la feria o ambientes bulliciosos. Hay veces que el mero hecho de ver muchas personas juntas les satura y reaccionan no mirando al frente, mirando al suelo o a cosas concretas. Se estimulan y entretienen mirándose las manos
Pueden no soportar la visión general de las cosas

Tacto:

Hipersensibilidad Hiposensibilidad
Rechazo a ropa, a etiquetas, a la ropa apretada… Toquetean todo el tiempo
Rechazo a que le toquen Discriminan con dificultad
Rechazo a colocarse en la fila en el colegio Se pueden dar golpes. Aunque puede ser por otras razones. A veces se calman golpeándose. El dolor libera endorfinas que genera placer…
Son exagerados con las temperaturas Bruxismo
Chupar mucho las cosas
No sienten mucho los cambios de temperatura
Pueden hacerse una herida rascándose

Vestibular:

Hipersensibilidad Hiposensibilidad
No se quieren montar en coche Necesitan moverse
Si alguien les empuja reaccionan mal Balanceos
Si les cogen lloran, gritan… Llegan a vomitar Girar mucho (o no discriminar bien cuando el giro llega a producir mareo)
No quieren ir hacia atrás Correr todo el tiempo

Propioceptivo:

Hipersensibilidad Hiposensibilidad
No está actualmente demostrado que exista alguna persona que sea hipersensible al estímulo propioceptivo. Este sentido tiene la capacidad de regular al resto de sentidos. Ej. Me agobio ante un estímulo auditivo y el sistema propioceptivo me ayuda a huir. -Niños que toquetean a otras personas mucho
Se cuelgan habitualmente
Se chocan mucho
Tropiezan con frecuencia
Personas óptimas Personas hiposensibles

Oído:

Hipersensibilidad Hiposensibilidad
Le asustan mucho los ruidos fuertes, secador, aspiradora, fuegos artificiales… Busca fuentes de sonido para estimularse
Se pueden despertar fácilmente Disfruta de juguetes sonoros
No le gustan los espacios bulliciosos Genera ruidos con la boca, las manos
Le irritan los ladridos de perro, los pitidos de los coches… Le gusta la TV o la radio fuerte
Puede que haga muchos ruidos propios para calmarse (ojo, puede ser por otro motivo. Hay niños que no son hipersensibles y aún siéndolos pueden realizar sonidos o ecolalias por otros motivos)

Además de todo lo que hemos hablado, vamos a comentar que nuestros sentidos tienen como dos maneras de funcionar. Por un lado está el “modo de protección” que da respuesta a lo que me gusta o no me gusta, qué siento como agradable y como desagradable, qué siento como calmante o como irritante. Por tanto, vamos a generar una respuesta sobre aquello de lo que sí nos tenemos que proteger y sobre lo que no. Esta manera de funcionar de los sentidos sería la responsable de encontrarnos estas hiper o hipo-reacciones.

Por otro lado, estaría “el modo discriminación”. Por ejemplo, el mismo sentido del tacto que me sirve para protegerme del frío, del dolor o del calor también me sirve para diferenciar si lo que tengo en la mano es una llave, una moneda o una cuchara o si tengo en la boca un pedazo de pan o un pedazo de fruta. A veces es común que los niños/as con TEA incluso se saquen la comida de la boca y la miren porque, probablemente, el sentido del gusto, del tacto y de la propiocepción en la boca no les está dando suficiente información y necesitan la vista. Otro ejemplo de discriminación es, por ejemplo, a nivel vestibular que es más abstracto, saber si estamos acelerando o no, si estamos yendo hacia arriba o hacia abajo. Y, a nivel auditivo, por ejemplo, la parte de protección sería que sintiese o no como desagradable el ruido de la aspiradora, pero la parte de discriminación sería la responsable de que discrimine bien /TA/ de /DA/, por ejemplo.

Es importante decir que, si sólo tengo problemas de discriminación no voy a tener problemas de hipersensibilidad o de hiposensibilidad, pero sí voy a tener problemas para usar herramientas, para saber vestirme, para comer (muchos niños, sobre todo los más pequeños con TEA comen mejor con las manos que con cubiertos), les cuesta bañarse solos o atarse los cordones de los zapatos.

Incluso los problemas de procesamiento sensorial (entre otras cosas) nos pueden acarrear dificultades en el juego. Por ejemplo, si ver girar es algo que a mí me estimula muchísimo, en cuanto vea algún objeto voy a intentar girarlo sin generar otra idea.

Una cuestión importante a tener en cuenta:

Suele pasar en las personas con TEA que hiperreaccionen a un estímulo en la calle o en el colegio y que no lo haga en casa (o reaccione como si fuese hiposensible). Esto se llama fluctuar y, aunque parezca raro, esto se da. Habrá situaciones en las que un niño/a con TEA nos sorprenda y es posible que su sistema nervioso, por alguna información que ha recibido, se comporte de una manera y en otro momento de otra.

Un ejemplo: yo en mi casa no soporto la música muy fuerte, me irrita, me molesta. Si no la bajan puedo llegar a enfadarme pero, sin embargo, si voy a un Pub o al cine, no le digo a nadie que me baje la música, disfruto de la situación. Me adapto. Esto es lo que puede estar ocurriendo cuando vemos esas fluctuaciones.

Otro ejemplo, ¿no habéis escuchado nunca el comentario de la abuela o el abuelo que está sordo pero que “se entera de todo”? Porque no se trata de la intensidad del sonido sino de cómo mi cerebro procesa un determinado estímulo sonoro. Es posible que, si se habla muy fuerte, por ese volumen fuerte el cerebro se bloquee y no procese bien lo que se dice.

También hay otra cosa importante y es la sensación de control. Si tú tocas un silbato no lo soporto (y menos aún si no me lo espero) pero si lo toco yo, sí. Esto es porque no sentir control sobre el estímulo genera estrés. Por tanto, a los niños/as, según su perfil sensorial, habría que facilitarles los estímulos que necesitan para adaptarse mejor a las tareas de su día a día.

Por ejemplo, si un niño tiene la necesidad de recibir estímulo vestibular, movimiento y le permitimos moverse un poco antes de una tarea en la que debe estar sentado o atento, el niño tendrá más capacidad de concentrarse.

Las rabietas. ¿Qué ocurre con las rabietas?

En general las rabietas que son de origen sensorial son difíciles de reconducir si no quitamos el estímulo o estímulos que la está provocando o si no proporcionamos estímulos calmantes. Hablábamos de lo propiocetivo, un abrazo, por ejemplo. A veces funcionan cosas menos conocidas como tirar de un elástico o llevar peso, por ejemplo. Siempre va a depender de la persona.

¿Cómo podemos ayudarles?

Lo primero es conocerlos muy bien. Mantener un ojo observador constante en el tiempo para darse cuenta de cómo la persona reacciona a las situaciones o a los estímulos.

Es una buena idea ser nosotros mismos conscientes de que somos seres sensoriales y de cómo percibimos las cosas. Por ejemplo, cómo me gusta despertarme, con luz, sin luz, qué tipo de estímulo me relaja, qué otro me genera ansiedad, cómo me gusta bañarme, cómo me gusta dormirme, cómo me gusta llevar la ropa… Podemos darnos cuenta de que muchas de las cosas que hacemos, las hacemos de esa forma porque es la manera que hemos encontrado de hacer esa actividad de la manera más placentera posible y no por normas o convenciones sociales.

Otra cuestión importante es la “desensibilización” a los estímulos que generan respuestas con mucha carga de ansiedad. Eso es otro asunto a tratar en otro momento pero sí debemos hacer una reflexión sobre qué cosas no hace falta desensibilizar porque se pueden adaptar y eso no implica un problema para la persona en su vida diaria. Por ejemplo, si le gusta llevar la ropa un poco más ancha y no tan pegada ¿qué importancia tiene eso?

A veces incluso podemos encontrar que cuando un padre o una madre se mira a sí mismo/a descubre que tiene dificultades parecidas pero ha buscado la manera de adaptarse (tenemos que tener en cuenta que es habitual que las personas con TEA tengan desafíos, por ejemplo, con la comunicación y el lenguaje y con otras áreas que dificultan que encuentre una estrategia de compensación).

En general, el lema de “menos es más” sirve como punto de partida. Es decir que de todo lo que hay en un ambiente, menos y, sobre todo, no todo junto. Si quiero captar la atención de un niño, no puedo llamarlo y tocarlo y encender la luz y hacer todo eso al mismo tiempo porque resulta ser mucho. Además el tiempo. Saber esperar sin repetir una y otra vez el mismo estímulo.

Entender la Integración sensorial I

 

 

¿Qué es la integración sensorial?

La integración sensorial es una teoría que nos habla sobre el proceso neurológico responsable de organizar e integrar todas las sensaciones que recibimos de manera continuada de nuestro propio cuerpo y del exterior. Actualmente en el manual de diagnóstico DSM-V ya se incluye el trastorno del procesamiento sensorial como un desorden caracterizado por presentar problemas significativos en la organización de las sensaciones que provienen del cuerpo y del medio ambiente y que se manifiesta por dificultades en el desempeño de una o más áreas principales de la vida: productividad, ocio y juego o actividades de la vida diaria.

¿Qué relación tiene esto con el TEA?

Hay estudios que manifiestan que un gran porcentaje de niños y niñas con TEA tienen dificultades de procesamiento sensorial pero, además, es que en el DSM, como ya hemos dicho antes, una de las guías de diagnóstico más utilizadas, incluye en su última versión (el DSM-V) las dificultades sensoriales como un criterio diagnóstico. Concretamente, habla de “hiper” o hipo reactividad a los estímulos sensoriales o interés inusual en aspectos sensoriales del entorno”. Esto quiere decir que es un aspecto que no podemos pasar por alto para comprender las reacciones incluso, en ocasiones, las conductas que los chicos/as presentan ante diferentes situaciones, personas, entornos, etcétera. El hecho de que se haya reconocido esta casuística como un criterio diagnóstico es muy importante por dos motivos:

– El primero y más importante porque podemos ayudar a la persona desde la comprensión de lo que puede provocar una determinada circunstancia.

– El segundo porque podemos plantearnos que hay determinadas reacciones o situaciones que se venían trabajando con la premisa de que el origen era la rigidez, la inflexibilidad o las dificultades sociales y ahora sabemos que puede que sea otra cosa.

Hablamos de integración sensorial

Hemos dicho que muchas personas con TEA tienen dificultades con el procesamiento sensorial pero además, debemos resaltar que todos nosotros tenemos un perfil sensorial que se puede determinar. Hay personas que no soportan la música fuerte o el bullicio y no tienen porqué tener ni un trastorno del procesamiento sensorial ni un TEA. En las personas con TEA, el problema es que esta manera de percibir según qué estímulos hace, en ocasiones, que las reacciones sean desadaptativas (para nosotros, que no para ellos, ya lo veremos) mermando a veces las posibilidades de desarrollo e integración en contextos variados y en la relación con personas. Por tanto, el hándicap se da cuando nuestro perfil sensorial (de la persona con TEA o no) no nos permite evolucionar en nuestro día a día de manera armoniosa.

¿Cuántos sentidos tenemos?

Inicialmente por todos son conocidos los 5 sentidos que nos enseñaron de pequeños. Estos son: El gusto, el tacto, el olfato, la vista y el oído; pero, además, tenemos 2 más que no son tan conocidos. El vestibular y el propioceptivo. Los estímulos que recepcionan y procesan cada uno de los sentidos son:

Gusto: Sabor

Tacto: sensación de contacto

Olfato: Olores

Vista: Todo lo que podemos ver, no sólo cosas concretas como objetos o personas, también la luz, los colores, la sensación visual de cantidad…

Oído: Sonidos

Vestibular: Relacionado con el movimiento

Propioceptivo: Relacionado con sensaciones propias, nuestra postura con respecto al lugar en el que nos encontramos.

Todos están permanentemente generando información que entra por diferentes canales a nuestro cerebro y cuando hay un buen procesamiento de ellos se da una respuesta ajustada. Por ejemplo, ahora mismo, estáis escuchando todo lo que os estoy contando y, por tanto estáis atentos a la voz (el oído) pero os está llegando información visual (la luz de la pantalla), táctil y propioceptiva (por ejemplo la sensación de estar sentados en la silla) aunque a ninguna se les está prestando atención. Digamos que el cerebro decide qué información es en este momento la importante y genera una respuesta que, en este caso es estar atentos, escuchar.

A las personas con TEA, normalmente les cuesta esto bastante (inhibir estímulos) y, a veces, la dificultad viene por diferentes cosas o por todas a la vez. Puede haber dificultad en cómo procesan la información o en el filtrado (decidir qué es lo importante). Lo que está claro es que la respuesta que generan a veces no es adecuada a las características del estímulo (ojo, tal y como nosotros lo percibimos).

Ahondamos un poco más sobre los sentidos vestibular y propioceptivo

Vamos a hacer una cosa juntos. Por ejemplo, cerrar los ojos, levantad el pie derecho y moverlo hacia delante y hacia atrás. Si no estáis viéndolo, ¿cómo sabéis que lo habéis hecho bien? La respuesta es por la propiocepción que nos dice dónde está el pie y qué tengo que hacer para moverlo. Además el sistema vestibular a través de los canales semicirculares de nuestro oído interno nos dice que nos estamos moviendo. Otro ejemplo: Estamos en un autobús montados y nosotros no nos movemos pero sentimos movimiento, incluso mareo. Pues eso es el sistema vestibular. A veces, una persona puede llegar a marearse sólo de ver girar una espiral. O, por ejemplo, las atracciones de feria. ¿Por qué hay personas que se montan 10 veces y no se marean y otras, sin embargo, se bajan fatal o incluso llegan al vómito? Pues porque la percepción de su sistema vestibular es diferente. Por tanto, el sistema vestibular capta cuando nosotros nos movemos y cuando hay algo a nuestro alrededor que se está moviendo. Por su parte, el sistema propioceptivo nos dice en cada momento dónde está nuestro cuerpo y qué movimiento tengo que realizar para cualquier acción que vaya a llevar a cabo sin necesidad de mirarlo. Por ejemplo arrimar la silla a la mesa una vez que estoy sentado; no necesito mirar.

Película TEMPLE GRANDIN

¿Por qué abrazar calma?

Hay que decir que hay personas a las que no les gusta que los abracen, pero eso es porque a nivel táctil tienen, probablemente, una hipersensibilidad, ya lo veremos más adelante. La respuesta a la pregunta es porque, como en el caso de la máquina de los abrazos de Temple, la información propioceptiva tiene la capacidad de relajar los demás sistemas. Hay personas con TEA que tienen muchas dificultades con todo esto. Vemos personas que se chocan mucho, que tropiezan bastante, que son muy poco delicados en según qué movimientos, etcétera. Por ejemplo: ¿Cómo será una persona hipersensible a “todos” los sentidos? Probablemente ante un estímulo o ante una situación en la que se expone a diferentes estímulos que para nosotros son normales, ella lo interpretará como muy fuerte y su respuesta nos parecerá exagerada o, incluso, incomprensible. Para las personas hipersensibles es totalmente normal y una respuesta ajustada a como están percibiendo el estímulo, porque para ellos estos estímulo les están resultando violentos.

RELACIONES AFECTIVAS Y SEXUALIDAD

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la sexualidad es un aspecto central del ser humano a lo largo de toda su vida, por este motivo la Asociación AOPA ha programado tres sesiones de terapia familiar para trabajar este aspecto tan importante en el desarrollo vital de todas las personas.

La sexualidad es un concepto amplio que incluye el sexo, las identidades y los roles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexo-afectiva. Vamos a determinar, poco a poco, algunas de las parcelas de las sexualidad y cómo las abordamos como educadores/as.

1.- AFECTO. El afecto es un sentimiento que nos vincula a los seres vivos, a los objetos, etc., cuando tenemos aprecio por ellos. Se diferencia del amor en el sentido que podemos sentir afecto por un objeto porque nos guste mucho, pero es diferente del amor en su sentido más profundo.

2.- AMOR. El amor ya son palabras mayores. Es un sentimiento relacionado con el afecto y el apego producto de una serie de actitudes, emociones y experiencias con los seres vivos y las personas con las que nos relacionamos. Cuando se genera un vínculo emocional de manera sana sentimos apego y bienestar, no coarta nuestra libertad y nos ayuda a crecer como personas,  generamos un espacio común donde se comparten experiencias y afectos con respeto y empatía. Por otro lado, cuando el vínculo que se genera es tóxico, no existe un “yo” y un “nosotros”, sino que se produce una fusión donde no se respetan las libertades y los espacios personales.

En este sentido, las familias que participan de la terapia expresan sus miedos a que sus hijos/as no puedan establecer vínculos de amor en pareja, por ejemplo, en un futuro, mostrando su incertidumbre ante relaciones asimétricas, abusivas, dependencia emocional, etc. Se comenta que este tipo de miedos parentales son normales, pero que son exclusivamente suyos, no hay nada que impida que nuestros hijos/as puedan disfrutar de relaciones afectivas sanas y recíprocas. Desde esta perspectiva, es importante que los educadores/as no sobreprotejan, sino que aporten las herramientas educativas necesarias para que las personas puedan decidir cuándo un vínculo emocional les es beneficioso y cuándo no les conviene. El entrenamiento de las habilidades personales y sociales en las personas con TEA es fundamental para que puedan establecer vínculos afectivos con otras personas, aprovechar los espacios sociales en los que participan para entablarlos, entender las sutilezas de la comunicación humana (dobles sentidos, gestos), tener criterio y autonomía en la toma de decisiones personales, autoestima, gestión emocional, etc.

3.- SEXO. Se suele concebir como sexualidad o conducta sexual y suele engloblar tanto la identidad como los roles de género a lo largo de todos los ciclos vitales, entendiéndose como la manifestación de la sexualidad a través de múltiples dimensiones: los pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas y relaciones interpersonales. Todos los seres humanos tienen sexualidad, independientemente de su manifestación o no (elección). Es muy importante dotar a nuestros hijos/as de una buena educación sexual, no dejarlo todo en manos de la educación formal, la televisión o Internet, sino establecer espacios de comunicación con los padres, madres y hermanos/as para resolver dudas, avanzar en los conocimientos del tema que vayan surgiendo, para que las experiencias sean positivas y satisfactorias.

La exploración sexual es normal y sana en el ser humano y no existe una conducta sexual “normativa” que imponga lo que está bien o no, sólo ciertas categorías convencionales de prácticas en la intimidad y de no atentar contra la libertad del otro. A partir de ahí, la conducta sexual se debe experimentar como una parte normalizada de la vida humana, atendiendo a las necesidades personales, superando tabúes y administrando respuestas ante las dudas que puedan surgir. Algunos de los padres y madres que asisten a la terapia expresan que, por ser otros tiempos, cuando eran más jóvenes echaron de menos poder hablar de sexo con sus padres, no se estilaba en las dinámicas familiares. Ahora los tiempos han cambiado y los hijos e hijas tienen la oportunidad de vivir su sexualidad con más soltura y comunicar dudas y preguntas mediante una educación sexual abierta y sana.

En este sentido, hay que tener en consideración que, más allá de la familia, socialmente hay que superar algunos mitos relacionados con la sexualidad de las personas con discapacidad. Las dificultades que más se dan a este respecto son:

A nivel personal:

  • las dificultades cognitivas, emocionales y/o conductuales de las personas con discapacidad; un buen trabajo con la persona con TEA, la familia y los/as profesionales pueden aportar los apoyos necesarios para que las áreas que puedan estar afectadas permitan disfrutar de una vida afectiva y sexual plena.
  • la inseguridad y baja autoestima como características personales; en los casos en los que se dé, hay que dotar de buenas herramientas psicosociales para superarlas.
  • dificultades para acceder a contextos de interacción “normalizados”; ¿quién nos ha dicho que las discotecas o los botellones sean buenos espacios para la interacción social? Son los más comunes, los que están de moda, pero ni son los ideales ni los únicos. Se pueden conocer personas afines en el colegio o instituto, tomando algo, haciendo una excursión, acudiendo a un taller, a una fiesta de cumpleaños, a una formación, etc. Para que estos espacios sean propicios para la interacción, hay que aprender destrezas sociales y disponer de los apoyos necesarios para aprovechar las oportunidades de inclusión social.
  • los efectos de los medicamentos sobre las emociones y la sexualidad; una buena prescripción y ajuste de las tomas por parte de los equipos médicos pueden ayudar a aminorar su impacto.
  • el propio trastorno con sus múltiples dimensiones; un buen conocimiento de las dificultades y las potencialidades de cada persona con un buen plan de trabajo individualizado y adaptado puede dar sus frutos para ejercer con autonomía la propia afectividad y sexualidad.

A nivel social:

  • las personas con discapacidad son seres asexuados; en términos generales es una aseveración biológicamente poco factible y hay que trabajar para extirpar este estereotipo.
  • tienen una sexualidad compulsiva; otro mito extendido sin base real. No todas las personas tienen las mismas necesidades (las hormonas influyen) y no todas las conductas están relacionadas con el sexo, a veces pueden manifestar estrés, ansiedad. Hay que ayudar a las personas a entender y regular sus propios impulsos sexuales y eso forma parte de la educación sexual y el aprendizaje de conductas alternativas funcionales.
  • no hablar de este tema para no despertar el “instinto”; los tabúes nunca son buenos, hay que impartir la educación sexual y hablar de ella con total normalidad, con las adaptaciones y los medios necesarios.
  • negación de la educación sexual y los apoyos necesarios; la herramienta básica para que cada persona pueda disfrutar de su afectividad y sexualidad de una forma sana es la educación y un contexto social que aporte los apoyos necesarios para que se pueda desarrollar.

En definitiva, hay que superar todos estos mitos y estereotipos que abundan en nuestra sociedad para dotar a las personas con discapacidad de oportunidades de desarrollo personal y social libres de prejuicios y estigmatizaciones. Continuaremos trabajando para derribar estas barreras de pensamiento y para capacitar a las familias en habilidades, destrezas y conocimientos como educadores en afectos y en superación.

TERAPIAS FAMILIARES. EL JUEGO, UN INSTRUMENTO PODEROSO II

Continuamos trabajando la importancia del juego para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños y niñas, en esta ocasión poniendo el énfasis en el uso del lenguaje. Se comenta durante la terapia familiar que mientras juegan, los chicos y chicas mantienen la “mente abierta” y aprenden prácticamente sin esfuerzo y divirtiéndose, fomentando la creatividad, la imaginación y la curiosidad. Además, durante el juego, el error se vive como parte de la propia dinámica lúdica y podemos aprovechar para fomentar una actitud positiva ante la equivocación, volver a intentarlo con ganas de hacerlo bien. Mientras están jugando, generalmente, quieren que todo les salga bien y, por tanto, preguntan, se comunican o, por ejemplo, nos llevan la mano para ayudarles a hacer algo que a ellos/as les está costando. Al disfrutar jugando, aunque la actividad les cueste, son capaces de mantener la atención por más tiempo y esforzarse por entender y comunicarse de forma activa.

Durante el juego existe una retroalimentación propia y del compañero/a. La propia es aquella que nos dice cómo estamos con respecto al juego, por ejemplo, si me quedan muchas o pocas casillas para llegar a la meta, si a mi compañero/a le quedan más o menos que a mí, etc. La retroalimentación de la otra persona es aquella que me llega como respuesta después de yo haber hecho alguna cosa. Ambas permiten que los/as niños/as estén siempre “presentes” e interactuando con los demás.  Asimismo, se entiende que el juego es emoción pura y sabemos que es mucho más fácil aprender si hay emoción y, así, durante el juego, tenemos la oportunidad de enseñar las emociones porque las viven en primera persona, pero también porque jugando las amplifican o las simulan o las perciben en los demás (juegos de rol o simbólicos).

La elección del juego tiene que ver con los intereses del niño/a, pero se pueden tener en cuenta otros aspectos:

  • Primero, que sea divertido porque, aunque después vengan los aprendizajes, la dinámica tiene que ser entretenida y amena y hacernos pasar un rato alegre y distendido.
  • Segundo, que el juego sea acorde con la edad. En este punto nos guiamos por las indicaciones de los fabricantes, pero es importante que seamos los padres y las madres los que tengamos en cuenta las habilidades y destrezas de los/as niños/as para no correr el riesgo de que se pase por alto alguna etapa de juego.
  • Tercero, los juegos o juguetes deben ser estimuladores de cualquier área de aprendizaje: de las ganas de mirar, de tocar, de investigar, de imaginar, de colocar, de sentir, de moverse, de hablar… Es importante la variedad de juegos, cuanta más variedad mejor, pero esto no quiere decir que se necesiten muchos juguetes porque el exceso puede confundirles y quitarles las ganas de usarlos. Hay que tener un repertorio rico de juegos y de juguetes en cuanto a las áreas a estimular: sensoriales, de movimiento, de mesa, de comunicación, etc.
  • Cuarto: deben ser juegos o juguetes que propicien la interacción. Durante el juego los/as niños/as pueden realizar aprendizajes importantes para la vida y muy difíciles de adquirir en un entorno natural: aprender a oponerse, a negociar, a esperar el turno, a ganar, a perder, a superarse…
  • Y por último que sean juegos o juguetes con certificados de calidad homologados (Marcado CE), que cumplan con la función para la que han sido creados aunque les demos otras aplicaciones y sin riesgos asociados para el/la niño/a (no tóxicos, sin riesgos de asfixia por desprendimiento de piezas pequeñas, higiénicos, propiedades eléctricas reguladas, sin riesgo de inflamabilidad, etc.)

¿Cómo evolucionan los juegos en función de las etapas de desarrollo? Lo importante es entender que en la mente del niño/a el juego es algo que evoluciona, pero que no se interrumpe o desaparece, sino que sumamos juegos. En las primeras etapas, lo primero que aparece es un juego relacionado con el movimiento, el desplazamiento, la manipulación y lo sensorial. Después surgen los juegos que tienen más que ver con lo simbólico, pero entre un tipo de juego y otro aparecen los juegos de construcción. Estos mantienen un poco de manipulación y un poco de simbolización ya que tienen que hacerse una imagen mental de algo que se vaya a construir y que antes no existía (puzzles, collares, torres de cubos, etc.). Por último aparecerían los juegos de reglas donde las normas están “escritas”. Es importante, por tanto, fomentar y desarrollar el juego en función de las etapas de desarrollo.

El juego educativo es aquel que contribuye a la educación del/la niño/a ampliando su relación con el mundo que le rodea (una muñeca, un puzzle, una bicicleta, un partido de fútbol…) y el didáctico es aquel que está diseñado con un objetivo de aprendizaje concreto (un puzzle abecedario, baraja de cartas de vocabulario…) Ninguno es mejor que otro. Todos los juegos serán positivos porque facilitarán aprendizajes diferentes. Lo importante es cómo presentamos los juegos o los juguetes y qué valores queremos transmitir con los mimos. Por ejemplo, cuando introducimos la competitividad en un juego pierde la esencia de juego, es recomendable no introducir valores como la competitividad en niños/as que aún no son capaces de comprender lo que es la competencia.

Actualmente está muy de moda el término “gamificación”. Se trata de tomar elementos concretos de juegos que son muy atractivos para los/as niños/as y llevarlos a entornos de aprendizaje distintos. Comentamos que esto si se hace bien es estupendo pero que hay que tener cuidado porque, por ejemplo, si tomamos exclusivamente de un juego los puntos, las clasificaciones, los niveles… podemos estar transmitiendo valores que no son los que inicialmente pretendíamos. Además puede originar frustraciones y sentimientos muy alejados de la esencia de juego. Como ejemplo de un buen empleo de ludificación se podía, por ejemplo, plantear un aprendizaje como un reto, utilizar la narrativa (los cuentos) para lanzar aprendizajes, etcétera.

Por último destacar la importancia de que los adultos mantengamos una actitud lúdica, siendo ejemplos a imitar (acordaros del modelado) y catalizadores de actitudes lúdicas y de tiempo de juego en familia. Para ello se destacan algunas cuestiones importantes:

  • Los adultos tenemos que sentirnos libres durante el juego, eliminar las vergüenzas, el miedo a hacerlo mal, a hacer el ridículo, a recuperar ese niño/a que todos llevamos dentro, etc.
  • Debemos estar en el presente. Eso quiere decir que si nos sentamos a jugar con nuestros/as hijos/as debemos aparcar otras cosas: fuera móviles, malos rollos adultos y otras distracciones.
  • Tener iniciativa: proponer juegos, actividades, dinámicas lúdicas, cantar, bailar, saltar… todo esto nos ayudará, además, a desestresarnos y a salir de nuestra rigidez cotidiana como adultos.
  • Arriesgarnos a no hacerlo bien y dar ejemplo de una actitud de “volverlo a intentar” con ilusión, porque quiero que me salga esta vez bien (entender la dificultad como un reto).
  • Asombrarnos de las cosas, tener curiosidad, mostrar entusiasmo.
  • Creatividad, mente abierta.
  • Disfrutar de las pequeñas cosas y mostrarlo sin pudor.
  • Tolerar la incertidumbre: proponer actividades sin saber el resultado final. Es importante que si las cosas no salen como esperábamos (por ejemplo hemos puesto mucho empeño en preparar una actividad que nuestro hijo/a nos ha rechazado), no nos frustremos. Debemos intentar aparcar lo que sea y pasar a otra cosa con alegría (los niños/as tienen su tiempo y quizás más adelante, aquello que hoy rechazaron, mañana lo acepten).

Como reflexión final a este apartado de la terapia se comentó que la actitud lúdica nos debería acompañar en la vida diaria e integrarla en muchos momentos del día como estrategia de afrontamiento de diferentes situaciones.

En el siguiente artículo continuaremos explicando más temas que se plantearon en esta terapia que dió para mucho más. ¡El juego es lo que tiene!

TERAPIAS FAMILIARES. EL JUEGO, UN INSTRUMENTO PODEROSO

Entretenimiento, diversión, aprendizaje, compañía, socialización, estimulación, posibilidad de conocerse y conocer a los demás, regular el estrés, la ocasión de ponerse en otro rol… Todos estos aspectos son los destacados por las familias que asisten a la terapia en relación al juego. La actividad lúdica permite conocer el mundo que nos rodea y desarrollar habilidades cognitivas, sociales y emocionales que serán muy útiles a lo largo de toda la vida, así como resolver dificultades en competencias de diversa índole. El juego es un potente medio de aprendizaje que cumple un papel fundamental en las siguientes áreas:

  • Cognitivo: observación, atención, memoria, concentración, imitación, inteligencia, creatividad, resolución de problemas.
  • Lenguaje: estimula la comunicación y el intercambio verbal y no verbal.
  • Social: incita a relacionarse de forma positiva, respetando las normas y las reglas básicas de funcionamiento.
  • Afectivo: anima a expresarse y descargar tensiones, afrontar temores y frustraciones, explorar intereses y motivaciones e incide positivamente en la autoestima.
  • Sensorial: integración sensorial, tolerancia al contacto corporal y mejora del sentido del tacto.
  • Motor: optimiza la motricidad gruesa (equilibrio, coordinación) y la motricidad fina (prensión táctil, agarre, grafía, precisión manual).

A la hora de proponer juegos con personas con TEA, las familias expresan que suelen presentarse ciertas dificultades:

  • Primero la comunicación: entender bien de qué va el juego, cuáles son las reglas y normas, los roles de cada uno de los jugadores/as, si hay equipos y con cuál se va, el uso de las herramientas básicas (tablero, dado, fichas de colores, pelotas, bolos, etc.)
  • Segundo la motivación para jugar: que le guste el juego, que no se aburra, que lo disfrute, que sea un juego no virtual o diferente a sus intereses personales.
  • Tercero la frustración: llevar mal o muy mal el perder en un juego, es decir, los juegos competitivos, sostener la partida hasta que se acabe, promover cambios constantes de juego.
  • Cuarto la actividad física: rechazar los juegos que impliquen la actividad física por dificultades con la motricidad (fina o gruesa)

A algunos padres y madres les genera estrés y frustración iniciar un momento de juego con sus hijos/as por todas estas dificultades, aunque destacan la gran variabilidad de preferencias de juego en los chicos y chicas: algunos prefieren juegos simbólicos, donde dar rienda suelta a su creatividad, imaginación, mientras que otros prefieren juegos de reglas como los de mesa o incluso de interacción con otros o más en solitario. Si analizamos porqué prefieren y/o rechazan juegos concretos encontramos que a veces:

  • No comprenden los juegos de mesa y sus reglas por lo cual  les resultan más complicados y los rechazan para evitar hacerlo mal o incluso perder.
  • Otras veces prefieren juegos en solitario porque les resulta más fácil desarrollarlos, no tienen que ajustarse a las preferencias de otros, negociar, flexibilizar y aceptar otras ideas u opciones de juego.
  • Dadas ciertas dificultades físicas, y el que son conscientes de ellas, la mayoría de las personas con TEA rechazan los juegos con actividad física, prefieren no tener que exponerse a hacerlo mal, perder, verse torpes y terminan rechazando ese tipo de juegos, a veces asegurando sutilmente que les son aburridos o que son “de niños pequeños”.

Hay multitud de tipologías de juegos que suelen brindar amplias posibilidades de adaptación y flexibilización para ir trabajando las resistencias y la diversidad en la actividad lúdica familiar, sobretodo juegos tradicionales que hay que recuperar e integrar en las dinámicas habituales:

  • Interacción: juegos de imitación, cucu-tras, pilla-pilla, pollito inglés, lanzar el balón, juegos de manos, bailar, imitación con modelos…

Enseña: a clasificar, comparar, seriar y a entender mejor los conceptos de tamaño, forma, a usar el lenguaje y a comunicarse. También facilita el aprendizaje sobre cómo relacionarse y el respeto a las normas y reglas.

  • Funcional: relacionado con las capacidades motrices, uso correcto del juguete, hacer pompas, usar la raqueta, activar diferentes mecanismos como camiones, coches…

Enseña: a observar, atender, memorizar, concentrarse, imitar. Mejora la motricidad gruesa, el equilibrio, la coordinación y la motricidad fina: prensión táctil, agarre, grafía, precisión manual, así como la manipulación de diferentes juguetes.

  • Sensoriales: hacer masajes, rodar por el suelo, en una colchoneta, andar con zancos, descubrir objetos con el tacto o con caja sensorial, jugar con espuma, pintura de dedos…

Enseña: la experimentación y aceptación del contacto con diferentes texturas, la tolerancia al contacto corporal, de la mano, agarre. Ayuda a la integración sensorial y mejora el sentido del tacto, el olfato, etc.

  • De reglas: juegos de mesa, Twist, ahorcado, damas, Monopoly…

Enseña: el aprendizaje de la causa-efecto de los actos, la espera del turno, la aceptación ganar/perder, la estimulación de las habilidades cognitivas, la incorporación de estrategias, el fomento de la creatividad, percibir las intenciones del otro, afianzar las relaciones interpersonales conociendo los caracteres, aumentar la confianza en uno/a mismo/a.

  • Simbólico: juegos de rol, compras, casitas, simular coches con legos, instrumentos musicales con objetos diferentes, teatro y representaciones…

Enseña: a relacionarse y a expresarse, las convenciones sociales, el respeto a los turnos, las normas y reglas, el saber expresarse. Facilita el descargar tensiones, expresar temores y frustraciones, incide en la autoestima, la inteligencia y la creatividad.

Durante la terapia familia se incide en que una misma actividad lúdica puede reforzar y mejorar diferentes áreas al mismo tiempo, aclarando la importancia de:

  • Elegir el juego según los intereses y necesidades de la persona con TEA, no tanto por la edad, incluyendo a otros miembros de la familia tanto en la negociación o en la toma de decisiones como en la práctica lúdica. Si es necesario, utilizar explicaciones visuales o pictogramas que faciliten la comprensión de las indicaciones del juego. Proponer actividades lúdicas que les hagan centrarse en la persona, más que en el objeto y, por ejemplo, a la hora de contar un cuento explicárselo con tus propias palabras en vez de leérselo, que puede aburrirles más.
  • Al mismo tiempo, animarles y motivarles a probar y aprender otros juegos nuevos que amplíen sus posibilidades de aprendizaje, apoyándoles para que se enfrenten y mejoren las dificultades y aprendan a ser autónomos. Centrarles más en el esfuerzo que en el resultado, ayudándoles a tener una actitud deportiva y a saber perder, cuestión que mejorará su autoestima y la gestión de la frustración.
  • Resaltar el momento de juego como un espacio para disfrutar y compartir que posibilita una experiencia de comunicación y conocimiento familiar, además del aprendizaje.
  • Como familia, predisponernos al disfrute sin prejuicios previos sobre lo complicado que puede ser motivarlos, sostener el juego o manejar las dificultades que puedan surgir.

Para finalizar la terapia y, teniendo en cuenta que se continuará trabajando este aspecto del juego, se emplaza a los miembros de las familias a pensar en aquel juego en su infancia y adolescencia que les gustaba especialmente y pensar, para compartir, porqué lo eligieron, qué les enseñó en su momento y si lo han puesto en práctica con sus hijos/as.

RIESGOS DE INTERNET Y HERRAMIENTAS DE CONTROL PARENTAL

 

Una de las cuestiones que se han planteado en las terapias familiares es la sobreexposición que tenemos a Internet, no sólo nosotros los adultos, sino también nuestros hijos e hijas. Las familias de AOPA que asistieron a esta sesión expresaron que Internet, como herramienta de información, suele estar muy presente en sus vidas para cuestiones como el trabajo, el ocio, las relaciones sociales (sobre todo en este tiempo de pandemia), los trámites burocráticos online, la información, los deberes, etc. Aunque su uso es habitual, también expresan que quizás no le saben sacar todavía el máximo rendimiento que podrían obtener y destacan el poder adictivo que puede generar cuando no le pones un autocontrol consciente, en perjuicio de dejar de hacer otras actividades importantes como salir a relacionarse socialmente, jugar en la calle, coger un libro.

Los pros y los contras que se exponen en relación a Internet son los siguientes:

Aspectos positivos

Aspectos negativos

Mucha información y de fácil acceso. Falta de control y de privacidad.
Ofrece la posibilidad de aprender sobre cualquier cosa que nos resulte interesante. Hay un exceso de publicidad.
Se destaca la posibilidad de trabajar en pandemia a través de vídeollamadas y de forma telemática, la oportunidad de aprender y la tramitación y gestión desde casa. Se destaca la posibilidad de conectar y forjar relaciones con desconocidos que no se sabe realmente quienes son.
Gran herramienta para trabajar, con un potencial de inmediatez a la hora de intercambiar contenidos. Aísla a las personas, reduce el número de interacciones presenciales (dar un “Like”, en lugar de decir a la cara) y el tiempo de juego.

Nos facilita la vida.

Redes sociales (Twitter) un 80% de bulos, descontrol en cuanto a responsabilidad de lo que se hace y dice en las redes.

 

¿Nos pilla muy viejos/as esto de Internet? No, esto es una excusa. Internet es fácil e intuitivo pero debemos tener la mente abierta y aprender como cuando aprendimos a usar una lavadora o un ordenador. Tenemos la obligación como padres y madres de aprender a utilizar las nuevas tecnologías para poder enseñar a nuestros hijos e hijas a hacer un uso responsable de las mismas ¿Pueden ellos/as enseñarnos a manejarlas? Quizás ellos/as saben mejor cómo operar con las nuevas tecnologías, pero nosotros podemos ayudarles y orientarles a cómo usarlas bien. Internet es como era antes la estancia en la calle, protegíamos a los más pequeños de los peligros de cruzar sin mirar o del contacto con desconocidos, ahora debemos adaptarnos y aprender a proteger a los chicos/as de los peligros que hay en la red:

  • Ciberbullying
  • Acceso a páginas no recomendadas para la edad (casas de apuestas, pornografía, foros y noticias de difícil comprensión, etc.)
  • Juegos gratis con estrategias de captación de refuerzo intermitente donde se puede gastar el dinero para obtener ventajas (sistema tragaperras).
  • Redes sociales con bulos, tasas de refuerzo que merman la autoestima colocándola en la reacción de los demás y crean problemas graves de salud mental (adicción, depresión), retos irresponsables que pueden poner en riesgo la salud, delitos y problemas con la ley.

Pongamos un ejemplo que preocupa a una de las madres de AOPA. Problema con Youtube y el programa de Unboxing (dicen que no pasa nada, que no es un problema porque lo ven  otros chicos de la misma edad que su hijo), pero el vídeo lleva a otro, de forma automática, que quizás no es un contenido recomendable para la edad. En este caso, desde la misma aplicación de Youtube, hay una opción para detener las reproducciones automáticas:

  1. Abre cualquier vídeo de YouTube;
  2. En la esquina inferior derecha del vídeo, haz click sobre el icono con forma de rueda dentada (“Configuración”);
  3. Desactiva la pestaña de reproducción automática.

En https://www.youtubekids.com/?hl=es hay una función para configurar el control parental para que se puedan controlar los accesos a contenidos por parte de los padres y madres. Hay que seguir unos pasos y dejarlo listo para crear los perfiles de cada menor que lo vaya a usar.

Una herramienta de control parental, a pesar de su nombre, no debe funcionar como un método de espionaje, sino como una herramienta que nos dé seguridad a nosotros y a nuestros chicos/as para propiciar un uso responsable, seguro y de calidad de un contexto rico y amplio, que no tiene connotaciones negativas en sí, sino que depende del uso que hagamos nosotros/as de las nuevas tecnologías. Por ello, del mismo modo que no daríamos permiso para que nuestro hijo/a fuese a una discoteca donde se hacen redadas noche tras noche, tampoco le podemos dejar que utilice las nuevas tecnologías de cualquier manera. Para ello tenemos herramientas que nos permiten restringir el acceso que tiene a determinadas páginas:

Os estamos preparando un tutorial sobre el programa Qustodio para que os sea más fácil el manejo de la herramienta. En breve lo pondremos a vuestra disposición. Seguiremos hablando y formándonos sobre el control parental para sacarle el mayor provecho a Internet desde la seguridad de las herramientas a nuestro alcance.