APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN CONDUCTUAL II

 

 

Seguimos trabajando en las terapias familiares las técnicas de modificación conductual.

LA RETIRADA DE ATENCIÓN

Se trata  de una de las técnicas más eficaces para el control de la conducta, en especial, para aquellas conductas que se manifiestan con rabietas, pataletas, lloros, pero sin manifestaciones agresivas ni de intención comunicativa. La retirada de atención se justifica bajo la hipótesis de que el niño/a efectúa tales manifestaciones para reivindicar ciertas demandas o llamar la atención, puesto que puede estar acostumbrado/a a conseguir lo que desea mediante este comportamiento. Así, puede haber aprendido que si efectúa cualquier petición acompañada de lloros o pataletas, la atención de los padres es mayor y es atendido antes en sus peticiones.

Antes de poner en marcha esta técnica, hay que analizar la situación con tranquilidad y verificar que se está produciendo realmente la conducta del niño/a por la supuesta demanda de atención. Para ello podemos valorar cómo reaccionamos nosotros/a ante la demanda, en qué momentos sucede y qué es lo que ocurre. ¿Le prestamos la atención y el tiempo que necesita el niño/a? Normalmente ¿cedemos ante sus demandas?, ¿nos dirigimos con frecuencia a él/ella cuando se porta “bien” para decírselo y premiarlo o sólo lo hacemos para regañar? Los episodios de rabietas, desobediencia, etc., son, en gran medida, aprendidos y, por tanto, también podemos efectuar un des-aprendizaje. En el caso de las personas con TEA también deberemos plantearnos la función de la conducta, ya que podríamos estar ante una situación de necesidad en la que no existe una forma alternativa de comunicación.

Esta técnica no es aplicable en conductas que cursen con fuerte agresividad verbal, física, con episodios de lanzamientos de objetos, autolesiones o, en general, para aquellos comportamientos que signifiquen peligro potencial para el niño/a u otros/as.

Para utilizar la técnica debemos tener claros los objetivos y el método que debemos utilizar:

1- OBJETIVO: Enseñar al niño/a que efectuando las peticiones de forma inadecuada (rabietas, lloros, etc.) no va a conseguir nada.

2- MÉTODO: Si retiramos la atención que prestamos al niño/a inmediatamente después de la aparición de las respuestas inadecuadas, éstas tenderán a desaparecer.

3-FORMA: ¿Cómo hay que hacerlo?

3.1- Retirar la atención inmediatamente. Evitar el contacto ocular o la emisión de cualquier recriminación, palabra o gesto. Hacer como si la conducta no estuviera ocurriendo (salvo en las conductas mencionadas anteriormente que pudieran suponer peligro para el niño/a u otros). Si sucede en casa, volverse de espaldas o salir de la habitación o estancia donde se encuentre. En situaciones fuera de la casa, dependiendo del lugar, debemos adaptarnos a las circunstancias. La regla general es mantenernos a cierta distancia sin prestar atención. Si la rabieta tiene lugar en un sitio público donde no puede haber separación física, permanecer a su lado, pero retirándole la atención como se ha mencionado antes (sin reacción visible ante la rabieta). Es importante que el niño/a no vea al adulto alterado emocionalmente, debemos transmitirle una sensación de que tenemos el control de la situación y que con su actitud no va a conseguir nada. Diríjale toda la atención cuando el niño se tranquilice, explicándole que enfadarse es normal, pero que no debe pedir lo que quiere gritando, pataleando, etc.: “Puedes conseguir algunas cosas si lo pides de otra forma”.

3.2- Está totalmente contraindicado verbalizar cualquier manifestación de reproche, sermonearle o advertirle de que no le vamos hacer caso por mucho que insista. De esta forma lo estamos retando y puede empeorar las cosas.

3.3- Una vez que la conducta empiece a bajar de tono puede progresivamente prestarle atención de nuevo.

RECORDAR QUE:

  • Estamos utilizando técnicas para conseguir que el niño/a desaprenda hábitos mal adquiridos y este proceso llevará un tiempo. Paralelamente debemos trabajar y potenciar las conductas alternativas que nos interesa que utilice.
  • Debemos ser constantes en la aplicación de la técnica y coherentes en su aplicación. Para ello es necesario que ambos padres y el resto de figuras relevantes para el niño (abuelos, tíos, etc.) actúen de igual forma ante las mismas conductas.
  • Al inicio de aplicación, estas técnicas suelen producir un aumento en la frecuencia e intensidad de las conductas que precisamente intentamos eliminar. Es un hecho normal e indicador de que vamos por el buen camino. No desanimarse tras los primeros fracasos, necesitaremos un poco de tiempo.

 

EL TIEMPO FUERA 

Ante conductas más subidas de tono, puede utilizarse la técnica de “tiempo fuera”, en el que el niño se le retira físicamente del espacio actual para trasladarlo a su habitación u otro lugar, por un breve espacio de tiempo. También pueden ser los padres los que se retiran del lugar donde esté el niño (cuando es posible, p.e. en el comedor de la casa).

Veamos algunas orientaciones para proceder adecuadamente:

1- El sitio al que lo retiremos temporalmente debe ser un sitio en el que no tenga al alcance juegos u otras compañías para entretenerse. No se trata de buscarle un sitio hostil sino un sitio que sea aburrido con escasas posibilidades de que pueda hacer algo para pasar el tiempo.

2- Debemos trasladarlo inmediatamente después de aparecer la conducta o en el momento que ha llegado a un punto insostenible (por ejemplo, lanzar una pelota contra la TV en el salón).

3- No discutir con él/ella, no entrar en recriminaciones ni calificativos despectivos como: “Eres muy malo y te voy a castigar” o “Me tienes harta, no tienes remedio“. Explicarle, con un tono calmado pero seguro e imperativo, el motivo de su retirada: “Como has pegado a tu hermano no vas a poder jugar con él, retírate a tu habitación, cálmate y piensa en ello“. Hacer caso omiso de sus protestas o promesas. Recordar mostrarse enfadado/a, pero no fuera de control. La idea es lanzarle un mensaje muy claro de que ha hecho algo que no está bien y que debe reflexionar sobre ello.

4- No permitir que salga antes de tiempo del lugar de “reflexión”. Si lo hace adviértale que deberá estar más rato en esta situación.

5- El tiempo de reflexión normalmente se calcula en base a un minuto por año del niño/a con un máximo de 20 minutos. Sin embargo, esto debe ser valorado por los padres. No se aconsejan tiempos más largos ya que pueden producir la conducta contraria a la que queremos eliminar.

6- Si cuando lo vamos a buscar nos vuelve a retar con conductas inadecuadas, hay que advertirle que si quiere salir deberá estar al menos 15 segundos sin efectuarlas. Mantenerse firme en la decisión. Si pasa la prueba es muy posible que los episodios remitan, si cede aumentarán con toda probabilidad.

7- En el caso de que haya provocado desperfectos en el interior del habitáculo (ha desordenado o roto alguna cosa) deberá reponerlo o corregirlo con alguna acción antes de salir.

8- Debemos tener cuidado que esta retirada física no comporte algún tipo de beneficio indirecto al niño/a. Por ejemplo, si dejar de estudiar, lo que haríamos es reforzar la conducta inadecuada. Ésta técnica suele ser muy efectiva si se utiliza adecuadamente y con decisión.

Como en todas las técnicas basadas en la retirada de atención, recordar que deben introducirse momentos de atención hacia el niño/a a la par de la aparición de conductas deseadas. El refuerzo verbal y físico (halagos, abrazos, manifestación de alegría, entrega de algún premio, etc.) potenciará la aparición de la conducta deseada porque consigue lo que necesita, mientras que en la conducta que queremos eliminar o cambiar lo que obtiene es una consecuencia de rechazo.

 

SISTEMA DE ECONOMÍA DE FICHAS

Formando parte de un tratamiento más global, la técnica denominada de “economía de fichas” suele funcionar muy bien para regular los refuerzos que recibe el niño/a. Para obtener un premio (juguete, tablet, excursión, etc.) deberá efectuar una serie de conductas deseadas (o dejar de hacer otras) que deben concretarse (portarse bien, obedecer, estudiar, ordenar sus cosas, etc.)

 

Tras efectuar esta conducta se le dará inmediatamente un reforzador (puntos, fichas…) que el niño ira recogiendo hasta llegar a una determinada cantidad, momento en el que se le entregará el premio final. También se pueden pactar pequeños premios inmediatos para ciertas conductas deseadas al tiempo que se acumulan puntos para el premio mayor (refuerzo demorado). Lo importante es conseguir que el niño/a se dé cuenta que obtiene mayores beneficios y privilegios actuando de forma correcta.

Veamos algunos puntos claves para el buen funcionamiento:

1- Dichos premios deben estar pactados de antemano, ser claros y atractivos. Buscar realmente cosas que le gusten.

2 – Asegurarse de que al principio puede ganarlos más fácilmente para motivarle. La entrega de estos premios debe ir acompañada de un halago sincero “estoy muy contento/a”, “lo haces muy bien” y, evidentemente, nunca deben ir acompañados de verbalizaciones negativas del tipo “a ver cuánto dura“. Dependiendo de la edad, capacidad cognitiva, nivel de hiperactividad deberemos ajustar el tiempo de espera para la obtención de la recompensa (no funcionará prometerle un premio para dentro de 2 meses).

3- En el caso de niños/as hiperactivos/as tener en cuenta que hay especial dificultad para posponer las cosas. En todos estos casos, si se entrega una ficha como reforzador, ésta podrá ser intercambiada (al menos al principio) inmediatamente por algún objeto de su deseo (pequeño juguete, dulce, etc.)

4 – Es importante crear una lista o cartel donde se pueda visualizar el estado de los puntos obtenidos y los que le faltan para llegar al premio. En caso de la aparición de mala conducta puede también utilizarse la retirada de alguno de los puntos (coste de la respuesta). Este aspecto es especialmente relevante en el caso de las personas con TEA ya que el refuerzo visual es básico para la comprensión de la situación.

5 – Ser constante en la aplicación de esta técnica y no dejarse llevar por la frustración en el primer contratiempo. Se necesita tiempo para cambiar hábitos mal adquiridos y no hay soluciones mágicas al respecto.

6  – Recordar que cuando se den instrucciones deben ser claras y concretas, sin contradicciones y de forma que sean comprensibles para su edad. Procurar no hacerlo acompañado de contacto físico instigador (la utilización de la instigación ha demostrado ser un gran potenciador del incumplimiento). En caso de dificultades con la comprensión del lenguaje ha de usarse siempre el refuerzo visual.

No se trata de que el niño/A aprenda a funcionar siempre a base de premios sino de darle, al principio, motivos para iniciar un cambio en sus conductas. Lo que se espera en el futuro es que las conductas adecuadas se mantengan no por los premios sino por lo que llamamos “reforzadores naturales”. Por ejemplo, un niño/a puede empezar a no efectuar determinadas conductas disruptivas por ganarse el premio, pero este cambio de comportamiento puede hacer que funcione mejor la relación familiar y esto convertirse a medio plazo en un reforzador más potente que el premio inicial. Las conductas pasan a ser controladas por las consecuencias positivas que se generan en su entorno.

 

El primer científico que habló del autismo fue una mujer: G. E. Sukhareva

En 1925 Grunya Efimovna Sukhareva publicó un artículo en el que anticipó más de quince años antes de los trabajos de Hans Asperger y Leo Kanner una detallada descripción de los rasgos autistas de un grupo de seis niños. Su artículo está basado en informes sobre la evolución de estos niños a lo largo de dos años. Os dejamos el enlace al blog de José Ramón Alonso donde explica con detalle el hallazgo de esta gran científica que ha quedado relegada al olvido:

Blog José R. Alonso – Sukhareva

Entrevistas de AOPA en los medios de comunicación con motivo del día mundial de concienciación sobre el autismo 2021

Os dejamos el vídeo de la entrevista que realizó AOPA en TVCHARRY Ronda con motivo del día mundial de concienciación sobre el autismo el pasado 2 de abril de 2021. Parte del equipo de profesionales de la entidad explica a este medio de comunicación local los inicios de la entidad, su trabajo con las personas con TEA y sus familias, la sensibilización en la comunidad, los programas y actividades, la campaña de concienciación de este año PUEDO APRENDER, PUEDO TRABAJAR, etc.

También os dejamos la entrevista en la CADENA SER – Radio Coca Ronda que podéis escuchar en este enlace a partir del minuto 6.50:

Entrevista de AOPA en Cadena Ser – Radio Coca Ronda

Y la entrevista en RADIO RONDA en el programa A Mediodía:

Radio Ronda – Día mundial de concienciación sobre el autismo

APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN CONDUCTUAL I

 

CONSIDERACIONES PREVIAS

Las técnicas que veremos a continuación podrían parecernos obvias, simplistas o insuficientes pero es importante tener en cuenta el amplio recorrido que tienen y el soporte experimental.  Veremos técnicas que ya usamos, incluso, de forma inconsciente (o no) y otras más novedosas, todas ellas encaminadas a conseguir una mejor adaptación de nuestros hijos e hijas al entorno. Una ventaja que podemos destacar es que estas técnicas aportan soluciones prácticas aplicadas en el aquí y ahora, utilizando la observación y medición de la conducta como variable fundamental y en detrimento de otras técnicas más subjetivas. No se trata de eliminar el análisis de otros factores de riesgo existentes (entorno social, familiar, conductas propias del TEA, factores emocionales…), sino de aportar soluciones inmediatas y eficaces para la mejora o la modificación de la conducta, en especial cuando existen problemas conductuales específicos que provocan gran malestar o desadaptación del niño/a en su entorno próximo y, por ende, de la familia.

Las técnicas que se exponen a continuación, aunque se describen de forma separada, pueden utilizarse individualmente o en combinación, según el caso, para aumentar los resultados.

No olvidemos que el uso de estas técnicas no sustituyen al análisis pormenorizado de cada caso individual y que deben ser siempre acompañados de un acompañamiento psicológico completo, en el cual se tengan en cuenta todos los factores intervinientes (por ejemplo el análisis funcional de una conducta, ya que podemos estar ante un intento de comunicar un malestar o una necesidad y que la conducta desadaptativa se produzca por la falta de recursos o estrategias alternativas de comunicación, como comentamos en la terapia familiar anterior).

 

TÉCNICAS QUE YA USAMOS Y QUE QUIZÁS NO LO SABEMOS

 

  1. Refuerzo Positivo, Refuerzo Negativo y Refuerzo Intermitente.

Refuerzo Positivo: Premiar la conducta deseada justo después de su aparición para provocar una mayor probabilidad de que ésta vuelva a repetirse (por ejemplo: felicitar a nuestro hijo/a cuando nos dice que ha aprobado un examen). Se aclara con las familias la importancia de que el refuerzo positivo no tiene por qué ser algo material. Un elogio, mostrar nuestra satisfacción de forma expresa funciona como premio igualmente, especialmente en las edades más tempranas donde somos los referentes de los chicos/as.

Refuerzo Negativo: Consiste en retirar algo que resulta desagradable para la persona para aumentar la probabilidad de que se repita la conducta (“Si friegas, entonces no tendrás que sacar la basura”). Se comenta la importancia de que, al usar esta técnica, es importante recordar que no es un castigo (lo veremos más adelante), es la desaparición de alguna actividad aversiva para el chico/a a cambio de la conducta que sí deseamos establecer como hábito. También se destaca la importancia de que la situación que se retira no puede ser algo que sea de obligado cumplimiento, como puede ser hacer los deberes.

Refuerzo Intermitente: Consiste en premiar la aparición de la conducta deseada de forma discontinua. Suele ser la mejor opción para el mantenimiento de una conducta deseada ya que la persona ejecuta el comportamiento con la expectativa de conseguir el refuerzo aunque no sabe si ocurrirá inmediatamente o más adelante (por ejemplo, las máquinas tragaperras siguen este método de forma que se les echa dinero con la expectativa de conseguir el premio, aunque lo sueltan muy de vez en cuando).

 

  1. El castigo, la extinción y la saciación.

El Castigo: Es una técnica tradicional y común que puede dividirse, al igual que el refuerzo, en positivo y negativo. El castigo “positivo” consiste en la aparición de una reacción expresiva por parte del padre/madre/tutor-a tras una conducta que deseamos que no ocurra (por ejemplo regañar, gritar). El castigo negativo, también llamado retirada de reforzador, consisten en retirar un beneficio tras la aparición de una conducta indeseada (retirar el móvil, por ejemplo). En este ejemplo de la retirada del móvil o algún dispositivo electrónico, el grupo de terapia familiar llega a la conclusión de que, para que funcione bien, es muy importante encontrar algo que realmente provoque la reducción o extinción de la conducta, de modo que hay que investigar qué es lo que más desea la persona para retirarlo. Obviamente es mejor la retirada de un reforzador que la aparición de una reacción desmesurada por parte del padre o madre, ya que puede provocar la instauración de esta conducta para resolver los problemas como modus operandi. Se comenta que esta técnica de la retirada del reforzador es especialmente útil cuando la conducta indeseada se convierte en un desafío, en peleas o en no respetar las normas de forma continuada (siempre que estemos seguros/as de que han comprendido dichas normas).

La Extinción: Es una técnica que consiste en retirar los reforzadores que mantienen una conducta que no queremos que ocurra, entendiendo que la conducta sigue ocurriendo porque obtiene un premio que la mantiene. Esta técnica siempre funciona de forma gradual. Por ejemplo, cuando alguien nos envía mensajes descalificadores a través de las redes sociales y contestamos, estamos reforzando la conducta. En el momento en que dejamos de hacerlo, su conducta irá desapareciendo al no recibir el refuerzo de nuestra atención. Importante tener en cuenta esta técnica ante el afrontamiento de situaciones de acoso escolar, siempre combinada con la protección y recursos de apoyo por parte de la comunidad educativa. También se destaca, como venimos haciendo en anteriores terapias, la importancia de estudiar la función de la conducta ya que podríamos estar ante un intento de comunicación de una necesidad no cubierta. Incidir también en la importancia de combinar esta estrategia con el refuerzo positivo de una conducta alternativa para conseguir, por un lado la extinción y, por otro lado, una estrategia más adaptada (habitual en llamadas de atención).

La Saciación: Si aplicamos de forma intensiva un mismo reforzador puede pasar que la excesiva presencia de éste llegue a debilitar el valor del propio refuerzo. En el caso de los TEA, consideramos que no es efectiva dados algunos casos de perfiles ritualistas y la adherencia a rutinas. Podríamos estar premiando una conducta que no deseamos, ya que por fijación mental y comportamental, nuestros chicos/as suelen pasar horas y horas haciendo la misma actividad si es de su gusto, o comiendo un único alimento.

 

  1. El Modelado y el desvanecimiento

El Moldeado: Esta técnica, que ya explicamos en terapias anteriores (https://asociacionaopa.com/terapias-familiares-la-tecnica-del-modelado-y-el-control-de-los-pensamientos-negativos/)  se utiliza para instaurar nuevas conductas a través de la imitación. Para llevar a cabo esta técnica de modificación de conducta, lo primero que se debe hacer es reforzar respuestas parecidas a la deseada y, a medida que la conducta deseada se va configurando, se trata de ir extinguiendo dichas aproximaciones. Es algo parecido a cuando vamos pidiendo mayor precisión en el uso de tijeras para fomentar el desarrollo de la motricidad fina, primero empezamos por recortes grandes y vamos pasando a tareas de mayor precisión. Las familias ven en esta estrategia una buena técnica para instaurar conductas más autónomas y de mayor responsabilidad. Comentamos que es una técnica que, combinada con el rol playing, en la vida familiar puede ayudar en temas como realizar pequeñas compras de proximidad o usar el transporte público.

El Desvanecimiento: Se trata de acompañar la conducta de otra persona mediante apoyos para convertirla en la conducta deseada. En este sentido, estas ayudas se deben ir retirando con el paso del tiempo hasta que la persona sea capaz de realizar la conducta deseada por sí misma. Por ejemplo, cuando nos sentamos a estudiar con nuestro hijo/a y le prestamos ayuda para aplicar técnicas de estudio eficaces, poco a poco irá aplicando lo que le hemos enseñado y nosotros iremos retirando nuestra presencia. Es una técnica muy útil para fomentar la autonomía.

Entender las conductas en los TEA

La heterogeneidad del Trastorno del Espectro del Autismo suele manifestar su diversidad en las conductas de las personas con TEA, que pueden ser disruptivas o adaptativas. Las conductas disruptivas son aquellas que resultan impropias en su expresión o inaceptables en el entorno en el cual se expresan. Afectan de forma negativa a la persona que la manifiesta, a los objetos y/o personas de su entorno. Se refieren a patrones conductuales que se caracterizan por explosiones de enfado, irritabilidad, hiperactividad, conducta oposicionista-desobediente, tantrums (rabietas), respuestas agresivas y conducta autolesiva, entre otras. Hay que tener en consideración que estas conductas, aunque sean disruptivas, en muchas ocasiones tienen una intencionalidad comunicativa, es decir, intentan ser conductas adaptativas a su entorno o que nos quieren comunicar algo. En estos casos hay que saber diferenciar muy bien cuando es una rabieta que hay que reconducir de cuando es un comportamiento que intenta expresar, a su manera, un malestar o una situación incómoda o que no entienden: hay que decodificar el sentido comunicativo de la conducta para saber qué nos quiere decir (si es que algo nos quiere decir).

Una vez se descifra si hay sentido comunicativo o no en la conducta, se la puede abordar con las técnicas de modificación de conducta que trabajaremos en la siguiente terapia familiar. Ahora se trata de entender estas conductas para llegar a un conocimiento más profundo de las mismas, teniendo en cuenta que cada persona es un mundo y que hay que trabajar de forma individualizada.

Si seguimos los criterios de diagnóstico del DSM-V, el primero nos habla de los déficits en la reciprocidad socio-emocional, es decir, en las dificultades en la interacción social y en la expresión y compresión de las emociones, propias y ajenas. Aquí nos encontraremos con conductas que van desde mostrar acercamientos sociales inusuales (iniciar una conversación de forma particular o no saber emprenderla, continuarla o cerrarla, reaccionar negativamente o excesivamente ante la interacción con otras personas, al contacto físico, etc.), problemas para mantener el flujo de ida y vuelta normal de las conversaciones, sólo querer hablar de los temas que le interesa, dificultades para adaptar el comportamiento a distintos contextos sociales en función de lo “convenionalmente” establecido, no entender estas reglas sociales “no escritas” y, por tanto, no integrarlas en su comportamiento, no saber expresar cómo se sienten ellos/as o identificar cómo se siente el otro. Ante esta diversidad de características en reciprocidad socio-emocional se pueden entrenar habilidades específicas para que vayan aprendiendo capacitaciones sociales y emocionales que les ayuden a superarlas, teniendo en cuenta si hay alguna hipo-hiper sensibilidad concreta o el nivel de comunicación verbal o no verbal adquirido.

En los déficits en los comportamientos de comunicación para las interacciones sociales suelen mostrar dificultad para integrar conductas comunicativas verbales y no verbales, como por ejemplo tener ausencia o minimizar el contacto visual (no mirar a los ojos) y no entender ni usar el lenguaje corporal (descifrado de gestos, posturas corporales propias al sentarse, andar). En este sentido, un buen entrenamiento terapéutico y familiar en estas habilidades puede facilitar el modelado de las conductas.

Con respecto a los déficits en el desarrollo, en el establecimiento y la comprensión de las relaciones van, por ejemplo, desde dificultades para ajustar el comportamiento para encajar en diferentes contextos sociales, a dificultades para compartir juegos de ficción o hacer amigos, hasta una ausencia aparente de interés en la gente o comprensión de las conductas de los otros. Hay que ayudarles a entender estas relaciones sociales y los diferentes contextos, expresando con instrucciones claras qué se espera de ellos/as y repitiendo, por imitación, como superar las dificultades.

Por todo ello, algunas veces prefieren jugar solos/as, no comparten intereses, buscan al otro de manera instrumental (para que les den algo o para que les solucionen alguna cuestión), tienen dificultades para entender sarcasmos, dobles sentidos, chistes y bromas, muestran expresiones faciales apáticas o inadecuadas o no asimilan el consuelo que le dan otras personas cuando están angustiados.

En resumen: no siempre les sale de forma natural comportarse como socialmente se esperaría de ellos/as, pero pueden aprenderlo y nosotros, y el resto de la sociedad, podemos entenderles, apoyarles en su aprendizaje y ayudarles a integrarse, con sus dificultades y sus grandes potencialidades.

Además, en el repertorio de comportamientos, intereses o actividades restringidos y repetitivos, se dan los movimientos motores estereotipados simples, alinear o apilar objetos, darles vueltas, ecolalias (repetir involuntariamente una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él/ella mismo/a), frases idiosincrásicas (llamar a las personas por números, utilizar castellano antiguo si su interés es la historia, por marcas de coche), etc. Hay que entender que esto lo hacen con la intención de conseguir autoestimulación, calmarse o expresarse, sin más, y que a veces lo necesitan para autoajuestarse.

También suelen darse en este ámbito insistencia en la monotonía en sus rutinas, excesiva inflexibilidad que les lleva a sentir malestar extremo ante pequeños cambios, dificultades con las transiciones de tareas, espacios o actividades, patrones de pensamiento rígidos, rituales para saludar, necesidad de seguir siempre el mismo camino o comer siempre lo mismo, intereses restringidos por uno o dos temas ya sean los coches, la historia, los planetas, los números, el arte, la música, etc. Aquí hay que anticiparles los cambios con tiempo suficiente y de la manera adecuada, con los apoyos necesarios, para que pueden ir flexibilizando su adaptación a las modificaciones y ampliando su círculo de intereses.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta también que todo esto les hace ser muy metódicos, grandes observadores de detalles, seguir muy bien las tareas mecánicas y las rutinas, ser muy buenos en su área de interés dado el tiempo que dedican a su aprendizaje, pudiendo ser muy buenos estudiantes y profesionales en las áreas llamativas para ellos. Tienen dificultades, pero también un gran elenco de potencialidades para aportar a la sociedad en la que viven.

También suele aparecer reacciones inusuales a los estímulos sensoriales o un interés inusual por los aspectos sensoriales del entorno como indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicas, oler o tocar objetos en exceso, fascinación por las luces u objetos que giran o el movimiento (este apartado tiene mucho que ver con la integración sensorial que tratamos en terapias anteriores y que están colgadas en este blog por si las queréis revisar). Puede pasar que “Si estoy en un lugar ruidoso, no puedo entender lo que la gente dice, porque soy incapaz de filtrar el ruido de fondo” o bien que si nos miran, no nos escuchan y al revés. Por todo ello, las personas con TEA perciben el mundo de manera distinta y única, lo que no es un problema si se aborda adecuadamente, sino un enriquecimiento de la sociedad y el mundo.

Programa de radio – podcast de la Asociación AOPA. Especial día mundial de concienciación sobre el autismo

La Asociación AOPA, con motivo del día mundial de concienciación sobre el autismo, inicia un PROGRAMA DE RADIO – PODCAST llamado “La tarde de AOPA” con un programa especial por este día de conmemoración, con entrevistas a las familias y a las personas con TEA para visibilizar al colectivo y ayudar a todas aquellas familias que lo necesiten. Es el primer programa de radio – podcast de muchos otros que se irán emitiendo a lo largo del año a través de la plataforma IVOOX, con el objetivo de ampliar el conocimiento de los TEA de la mano de quienes mejor lo conocen: las familias y las personas con TEA. Os dejamos el enlace para que lo podáis escuchar y seguirnos, esperando que os guste y os sea útil, no sin antes agradecer de forma efusiva la participación de las familias en esta iniciativa.

Programa de radio – podcast (IVOOX) Especial día mundial de concienciación sobre el autismo