PERSONA, CONTEXTO Y CONDUCTA

 

 

En la programación de la Escuela de Familias del curso anterior, trabajamos las técnicas de modificación de conducta aplicadas a los TEA (https://asociacionaopa.com/aplicacion-de-tecnicas-de-modificacion-conductual-i/). En esta ocasión, en la sesión formativa de la Escuela de familias del pasado 2 de marzo del 2022, hemos profundizado en la prevención y comprensión de las conductas en el medio sociocultural para una buena práctica en el uso de estas técnicas.

 

Cuando hablamos de conductas desadaptativas o desafiantes hay que tener en consideración varias cuestiones:

 

1.- Cuando se habla de “desafiantes” no nos estamos refiriendo a que la persona con TEA nos esté desafiando, sino que nos referimos a que la conducta en sí es un desafío para el/la profesional o educador/a ante la dificultad de entenderla, afrontarla y corregirla. En este sentido, ya hemos insistido en varias ocasiones en la necesidad de determinar si estas conductas llevan implícita o no una intención comunicativa, de comprender por qué se dan, abordarlas con las técnicas explicadas en función de las necesidades de cada persona, con paciencia y constancia, y llevar un seguimiento del proceso.

 

2.- El componente sociocultural de la conducta: en función del contexto social y cultural donde se produce la conducta esta puede ser considerada normal o desadaptativa. Por ejemplo, desnudarse en un aula escolar es visto como algo irregular, en cambio, desnudarse en una piscina o playa es algo habitual y correcto socialmente. El desfase en estos comportamientos en función del contexto es por una mala comprensión de las reglas y normas socioculturales establecidas, muchas veces de forma no explícita, con la imperante necesidad en muchas ocasiones de tener que explicar de forma tácita la norma o regla que se tiene que seguir en cada contexto. Una anticipación divertida en forma de cuento, historia social o agenda visual puede ser muy efectiva en las personas con TEA, para que puedan entender qué se espera de ellos/as en cualquiera de los entornos donde van a interactuar. No demos por sentado que saben lo que tienen que hacer, una prevención y apoyo previo sobre las reglas y normas socioculturales en cada contexto es una buena guía para ayudarles a regular sus conductas en función del entorno.

 

3.- Los entornos no suelen estar adaptados a las necesidades de las personas con TEA: muchas veces los contextos donde las personas participan socialmente no están adaptados a las necesidades específicas que ellos/as necesitan: organización, señalización, excesos sensoriales, etc. Una reacción emocional o conductual desadaptativa suele ser una respuesta a entornos mal adaptados o poco sensibles a estas necesidades.

 

4.- La conducta desadaptativa es una limitación de la calidad de vida de la persona con TEA: estas conductas suelen interferir en la inclusión y la participación social en entornos naturales de cualquier ámbito, siendo prioritario abordarlas para conseguir que la persona con TEA se regule emocionalmente y sepa desarrollar las conductas adaptativas en función del contexto. Dotarles de los apoyos necesarios, adaptar los entornos y prevenir con la anticipación adecuada suelen ser buenos métodos para conseguir resultados adaptativos.

 

Por tanto, podríamos concluir que la conducta desadaptativa está vinculada al trastorno, pero también es el resultado de la interacción entre la persona y el medio, de la incomprensión del mismo desde las demandas socioculturales no explícitas y de la falta de adaptación de los contextos a las necesidades cognitivo-sensoriales que presentan las personas con TEA. Por este motivo, para abordar las conductas desadaptativas es importante tener en cuenta la complejidad e interrelación de los tres elementos que interactúan en la respuesta: persona – contexto – conducta. Sin lugar a dudas, la experiencia nos dice que los cambios en los contextos suelen producir modificaciones causales en las conductas. Por tanto, si queremos que una persona con TEA modifique su conducta, tenemos que provocar el cambio desde los siguientes ámbitos de intervención:

 

  1. Formar e informar sobre las reglas socioculturales aplicables en los diferentes contextos;
  2. Adaptar los entornos a las necesidades específicas de las personas con diversidad funcional;
  3. Conocer la función de la conducta;
  4. Aplicar las técnicas de modificación de conducta en función de las necesidades de intervención de cada persona con TEA.