APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN CONDUCTUAL I

 

CONSIDERACIONES PREVIAS

Las técnicas que veremos a continuación podrían parecernos obvias, simplistas o insuficientes pero es importante tener en cuenta el amplio recorrido que tienen y el soporte experimental.  Veremos técnicas que ya usamos, incluso, de forma inconsciente (o no) y otras más novedosas, todas ellas encaminadas a conseguir una mejor adaptación de nuestros hijos e hijas al entorno. Una ventaja que podemos destacar es que estas técnicas aportan soluciones prácticas aplicadas en el aquí y ahora, utilizando la observación y medición de la conducta como variable fundamental y en detrimento de otras técnicas más subjetivas. No se trata de eliminar el análisis de otros factores de riesgo existentes (entorno social, familiar, conductas propias del TEA, factores emocionales…), sino de aportar soluciones inmediatas y eficaces para la mejora o la modificación de la conducta, en especial cuando existen problemas conductuales específicos que provocan gran malestar o desadaptación del niño/a en su entorno próximo y, por ende, de la familia.

Las técnicas que se exponen a continuación, aunque se describen de forma separada, pueden utilizarse individualmente o en combinación, según el caso, para aumentar los resultados.

No olvidemos que el uso de estas técnicas no sustituyen al análisis pormenorizado de cada caso individual y que deben ser siempre acompañados de un acompañamiento psicológico completo, en el cual se tengan en cuenta todos los factores intervinientes (por ejemplo el análisis funcional de una conducta, ya que podemos estar ante un intento de comunicar un malestar o una necesidad y que la conducta desadaptativa se produzca por la falta de recursos o estrategias alternativas de comunicación, como comentamos en la terapia familiar anterior).

 

TÉCNICAS QUE YA USAMOS Y QUE QUIZÁS NO LO SABEMOS

 

  1. Refuerzo Positivo, Refuerzo Negativo y Refuerzo Intermitente.

Refuerzo Positivo: Premiar la conducta deseada justo después de su aparición para provocar una mayor probabilidad de que ésta vuelva a repetirse (por ejemplo: felicitar a nuestro hijo/a cuando nos dice que ha aprobado un examen). Se aclara con las familias la importancia de que el refuerzo positivo no tiene por qué ser algo material. Un elogio, mostrar nuestra satisfacción de forma expresa funciona como premio igualmente, especialmente en las edades más tempranas donde somos los referentes de los chicos/as.

Refuerzo Negativo: Consiste en retirar algo que resulta desagradable para la persona para aumentar la probabilidad de que se repita la conducta (“Si friegas, entonces no tendrás que sacar la basura”). Se comenta la importancia de que, al usar esta técnica, es importante recordar que no es un castigo (lo veremos más adelante), es la desaparición de alguna actividad aversiva para el chico/a a cambio de la conducta que sí deseamos establecer como hábito. También se destaca la importancia de que la situación que se retira no puede ser algo que sea de obligado cumplimiento, como puede ser hacer los deberes.

Refuerzo Intermitente: Consiste en premiar la aparición de la conducta deseada de forma discontinua. Suele ser la mejor opción para el mantenimiento de una conducta deseada ya que la persona ejecuta el comportamiento con la expectativa de conseguir el refuerzo aunque no sabe si ocurrirá inmediatamente o más adelante (por ejemplo, las máquinas tragaperras siguen este método de forma que se les echa dinero con la expectativa de conseguir el premio, aunque lo sueltan muy de vez en cuando).

 

  1. El castigo, la extinción y la saciación.

El Castigo: Es una técnica tradicional y común que puede dividirse, al igual que el refuerzo, en positivo y negativo. El castigo “positivo” consiste en la aparición de una reacción expresiva por parte del padre/madre/tutor-a tras una conducta que deseamos que no ocurra (por ejemplo regañar, gritar). El castigo negativo, también llamado retirada de reforzador, consisten en retirar un beneficio tras la aparición de una conducta indeseada (retirar el móvil, por ejemplo). En este ejemplo de la retirada del móvil o algún dispositivo electrónico, el grupo de terapia familiar llega a la conclusión de que, para que funcione bien, es muy importante encontrar algo que realmente provoque la reducción o extinción de la conducta, de modo que hay que investigar qué es lo que más desea la persona para retirarlo. Obviamente es mejor la retirada de un reforzador que la aparición de una reacción desmesurada por parte del padre o madre, ya que puede provocar la instauración de esta conducta para resolver los problemas como modus operandi. Se comenta que esta técnica de la retirada del reforzador es especialmente útil cuando la conducta indeseada se convierte en un desafío, en peleas o en no respetar las normas de forma continuada (siempre que estemos seguros/as de que han comprendido dichas normas).

La Extinción: Es una técnica que consiste en retirar los reforzadores que mantienen una conducta que no queremos que ocurra, entendiendo que la conducta sigue ocurriendo porque obtiene un premio que la mantiene. Esta técnica siempre funciona de forma gradual. Por ejemplo, cuando alguien nos envía mensajes descalificadores a través de las redes sociales y contestamos, estamos reforzando la conducta. En el momento en que dejamos de hacerlo, su conducta irá desapareciendo al no recibir el refuerzo de nuestra atención. Importante tener en cuenta esta técnica ante el afrontamiento de situaciones de acoso escolar, siempre combinada con la protección y recursos de apoyo por parte de la comunidad educativa. También se destaca, como venimos haciendo en anteriores terapias, la importancia de estudiar la función de la conducta ya que podríamos estar ante un intento de comunicación de una necesidad no cubierta. Incidir también en la importancia de combinar esta estrategia con el refuerzo positivo de una conducta alternativa para conseguir, por un lado la extinción y, por otro lado, una estrategia más adaptada (habitual en llamadas de atención).

La Saciación: Si aplicamos de forma intensiva un mismo reforzador puede pasar que la excesiva presencia de éste llegue a debilitar el valor del propio refuerzo. En el caso de los TEA, consideramos que no es efectiva dados algunos casos de perfiles ritualistas y la adherencia a rutinas. Podríamos estar premiando una conducta que no deseamos, ya que por fijación mental y comportamental, nuestros chicos/as suelen pasar horas y horas haciendo la misma actividad si es de su gusto, o comiendo un único alimento.

 

  1. El Modelado y el desvanecimiento

El Moldeado: Esta técnica, que ya explicamos en terapias anteriores (https://asociacionaopa.com/terapias-familiares-la-tecnica-del-modelado-y-el-control-de-los-pensamientos-negativos/)  se utiliza para instaurar nuevas conductas a través de la imitación. Para llevar a cabo esta técnica de modificación de conducta, lo primero que se debe hacer es reforzar respuestas parecidas a la deseada y, a medida que la conducta deseada se va configurando, se trata de ir extinguiendo dichas aproximaciones. Es algo parecido a cuando vamos pidiendo mayor precisión en el uso de tijeras para fomentar el desarrollo de la motricidad fina, primero empezamos por recortes grandes y vamos pasando a tareas de mayor precisión. Las familias ven en esta estrategia una buena técnica para instaurar conductas más autónomas y de mayor responsabilidad. Comentamos que es una técnica que, combinada con el rol playing, en la vida familiar puede ayudar en temas como realizar pequeñas compras de proximidad o usar el transporte público.

El Desvanecimiento: Se trata de acompañar la conducta de otra persona mediante apoyos para convertirla en la conducta deseada. En este sentido, estas ayudas se deben ir retirando con el paso del tiempo hasta que la persona sea capaz de realizar la conducta deseada por sí misma. Por ejemplo, cuando nos sentamos a estudiar con nuestro hijo/a y le prestamos ayuda para aplicar técnicas de estudio eficaces, poco a poco irá aplicando lo que le hemos enseñado y nosotros iremos retirando nuestra presencia. Es una técnica muy útil para fomentar la autonomía.