APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN CONDUCTUAL I

 

CONSIDERACIONES PREVIAS

Las técnicas que veremos a continuación podrían parecernos obvias, simplistas o insuficientes pero es importante tener en cuenta el amplio recorrido que tienen y el soporte experimental.  Veremos técnicas que ya usamos, incluso, de forma inconsciente (o no) y otras más novedosas, todas ellas encaminadas a conseguir una mejor adaptación de nuestros hijos e hijas al entorno. Una ventaja que podemos destacar es que estas técnicas aportan soluciones prácticas aplicadas en el aquí y ahora, utilizando la observación y medición de la conducta como variable fundamental y en detrimento de otras técnicas más subjetivas. No se trata de eliminar el análisis de otros factores de riesgo existentes (entorno social, familiar, conductas propias del TEA, factores emocionales…), sino de aportar soluciones inmediatas y eficaces para la mejora o la modificación de la conducta, en especial cuando existen problemas conductuales específicos que provocan gran malestar o desadaptación del niño/a en su entorno próximo y, por ende, de la familia.

Las técnicas que se exponen a continuación, aunque se describen de forma separada, pueden utilizarse individualmente o en combinación, según el caso, para aumentar los resultados.

No olvidemos que el uso de estas técnicas no sustituyen al análisis pormenorizado de cada caso individual y que deben ser siempre acompañados de un acompañamiento psicológico completo, en el cual se tengan en cuenta todos los factores intervinientes (por ejemplo el análisis funcional de una conducta, ya que podemos estar ante un intento de comunicar un malestar o una necesidad y que la conducta desadaptativa se produzca por la falta de recursos o estrategias alternativas de comunicación, como comentamos en la terapia familiar anterior).

 

TÉCNICAS QUE YA USAMOS Y QUE QUIZÁS NO LO SABEMOS

 

  1. Refuerzo Positivo, Refuerzo Negativo y Refuerzo Intermitente.

Refuerzo Positivo: Premiar la conducta deseada justo después de su aparición para provocar una mayor probabilidad de que ésta vuelva a repetirse (por ejemplo: felicitar a nuestro hijo/a cuando nos dice que ha aprobado un examen). Se aclara con las familias la importancia de que el refuerzo positivo no tiene por qué ser algo material. Un elogio, mostrar nuestra satisfacción de forma expresa funciona como premio igualmente, especialmente en las edades más tempranas donde somos los referentes de los chicos/as.

Refuerzo Negativo: Consiste en retirar algo que resulta desagradable para la persona para aumentar la probabilidad de que se repita la conducta (“Si friegas, entonces no tendrás que sacar la basura”). Se comenta la importancia de que, al usar esta técnica, es importante recordar que no es un castigo (lo veremos más adelante), es la desaparición de alguna actividad aversiva para el chico/a a cambio de la conducta que sí deseamos establecer como hábito. También se destaca la importancia de que la situación que se retira no puede ser algo que sea de obligado cumplimiento, como puede ser hacer los deberes.

Refuerzo Intermitente: Consiste en premiar la aparición de la conducta deseada de forma discontinua. Suele ser la mejor opción para el mantenimiento de una conducta deseada ya que la persona ejecuta el comportamiento con la expectativa de conseguir el refuerzo aunque no sabe si ocurrirá inmediatamente o más adelante (por ejemplo, las máquinas tragaperras siguen este método de forma que se les echa dinero con la expectativa de conseguir el premio, aunque lo sueltan muy de vez en cuando).

 

  1. El castigo, la extinción y la saciación.

El Castigo: Es una técnica tradicional y común que puede dividirse, al igual que el refuerzo, en positivo y negativo. El castigo “positivo” consiste en la aparición de una reacción expresiva por parte del padre/madre/tutor-a tras una conducta que deseamos que no ocurra (por ejemplo regañar, gritar). El castigo negativo, también llamado retirada de reforzador, consisten en retirar un beneficio tras la aparición de una conducta indeseada (retirar el móvil, por ejemplo). En este ejemplo de la retirada del móvil o algún dispositivo electrónico, el grupo de terapia familiar llega a la conclusión de que, para que funcione bien, es muy importante encontrar algo que realmente provoque la reducción o extinción de la conducta, de modo que hay que investigar qué es lo que más desea la persona para retirarlo. Obviamente es mejor la retirada de un reforzador que la aparición de una reacción desmesurada por parte del padre o madre, ya que puede provocar la instauración de esta conducta para resolver los problemas como modus operandi. Se comenta que esta técnica de la retirada del reforzador es especialmente útil cuando la conducta indeseada se convierte en un desafío, en peleas o en no respetar las normas de forma continuada (siempre que estemos seguros/as de que han comprendido dichas normas).

La Extinción: Es una técnica que consiste en retirar los reforzadores que mantienen una conducta que no queremos que ocurra, entendiendo que la conducta sigue ocurriendo porque obtiene un premio que la mantiene. Esta técnica siempre funciona de forma gradual. Por ejemplo, cuando alguien nos envía mensajes descalificadores a través de las redes sociales y contestamos, estamos reforzando la conducta. En el momento en que dejamos de hacerlo, su conducta irá desapareciendo al no recibir el refuerzo de nuestra atención. Importante tener en cuenta esta técnica ante el afrontamiento de situaciones de acoso escolar, siempre combinada con la protección y recursos de apoyo por parte de la comunidad educativa. También se destaca, como venimos haciendo en anteriores terapias, la importancia de estudiar la función de la conducta ya que podríamos estar ante un intento de comunicación de una necesidad no cubierta. Incidir también en la importancia de combinar esta estrategia con el refuerzo positivo de una conducta alternativa para conseguir, por un lado la extinción y, por otro lado, una estrategia más adaptada (habitual en llamadas de atención).

La Saciación: Si aplicamos de forma intensiva un mismo reforzador puede pasar que la excesiva presencia de éste llegue a debilitar el valor del propio refuerzo. En el caso de los TEA, consideramos que no es efectiva dados algunos casos de perfiles ritualistas y la adherencia a rutinas. Podríamos estar premiando una conducta que no deseamos, ya que por fijación mental y comportamental, nuestros chicos/as suelen pasar horas y horas haciendo la misma actividad si es de su gusto, o comiendo un único alimento.

 

  1. El Modelado y el desvanecimiento

El Moldeado: Esta técnica, que ya explicamos en terapias anteriores (https://asociacionaopa.com/terapias-familiares-la-tecnica-del-modelado-y-el-control-de-los-pensamientos-negativos/)  se utiliza para instaurar nuevas conductas a través de la imitación. Para llevar a cabo esta técnica de modificación de conducta, lo primero que se debe hacer es reforzar respuestas parecidas a la deseada y, a medida que la conducta deseada se va configurando, se trata de ir extinguiendo dichas aproximaciones. Es algo parecido a cuando vamos pidiendo mayor precisión en el uso de tijeras para fomentar el desarrollo de la motricidad fina, primero empezamos por recortes grandes y vamos pasando a tareas de mayor precisión. Las familias ven en esta estrategia una buena técnica para instaurar conductas más autónomas y de mayor responsabilidad. Comentamos que es una técnica que, combinada con el rol playing, en la vida familiar puede ayudar en temas como realizar pequeñas compras de proximidad o usar el transporte público.

El Desvanecimiento: Se trata de acompañar la conducta de otra persona mediante apoyos para convertirla en la conducta deseada. En este sentido, estas ayudas se deben ir retirando con el paso del tiempo hasta que la persona sea capaz de realizar la conducta deseada por sí misma. Por ejemplo, cuando nos sentamos a estudiar con nuestro hijo/a y le prestamos ayuda para aplicar técnicas de estudio eficaces, poco a poco irá aplicando lo que le hemos enseñado y nosotros iremos retirando nuestra presencia. Es una técnica muy útil para fomentar la autonomía.

INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LA COMUNICACIÓN Y EL LENGUAJE

 

La integración sensorial es un proceso en el que, si existe alguna dificultad, va a dar como resultado complicaciones variadas, entre las que se encuentran la afectación del habla y la comunicación.

Estudiar los sistemas sensoriales y las dificultades que generan en la comunicación y el lenguaje es complicado, debido a la interrelación que existe entre los sentidos y, por tanto, el fallo en uno puede generar dificultades en el resto. Recientemente diversas investigaciones demuestran que un déficit de integración sensorial, por sí mismo, genera dificultades que impiden el correcto desarrollo del lenguaje y la comunicación. Pero, ¿de qué manera afectan?

Previa y brevemente vamos a recordar lo que es un sistema sensorial. Un sistema sensorial es la capacidad de organización sistemática que tienen los sentidos para procesar la información que procede del exterior y del interior de una persona. Está constituido por receptores sensoriales y por regiones del sistema nervioso central (SNC en adelante). Los receptores transforman la energía del estímulo sensorial en impulsos nerviosos que se reciben en el SNC, donde es procesada e integrada. Además, nuestro SNC la va a percibir, categorizar y asignar una cualidad emocional. Eso es en esencia la integración sensorial. Son estas percepciones y emociones generadas las que guiarán la respuesta de una persona a un determinado estímulo. Por ejemplo, si una persona percibe un estímulo como algo molesto, es decir, un ruido excesivo, y le genera una sensación de miedo, la “etiqueta” de esta manera y podrá desencadenar una respuesta de huida, de gritos o rechazo.

La cuestión es saber diferenciar cuándo, realmente, una información que se está percibiendo necesita de una conducta de alerta o huida para asegurar mi protección, como por ejemplo, escuchar una explosión. En este caso, la respuesta sería adecuada al estímulo que estoy percibiendo. En cambio, cuando una persona tiene un déficit de integración sensorial, su respuesta puede ser diferente o inusual respecto a la de los demás ante un estímulo que, objetivamente, no se percibe como dañino.

Sigamos profundizando en la integración sensorial.

Una vez que el estímulo llega a nuestro S.N.C. se producen una serie de procesos principales que podéis observar en el siguiente cuadro:

Déficit de integración sensorial y lenguaje

El desarrollo del lenguaje es un proceso muy complejo pero, su correcto funcionamiento, puede comprenderse (entre otros factores), a partir de la contribución de los sistemas sensoriales y de otras cuestiones secundarias que se darán en periodos críticos del desarrollo como, por ejemplo, no encontrarse en situación de aislamiento en las etapas de desarrollo del lenguaje (se recomienda visualizar el documental de Genie en el siguiente enlace, el caso de una niña en situación de aislamiento: Genie)

Es bastante habitual encontrar una desorganización del lenguaje en niños/as que presentan dificultades a nivel sensorial y esto va a afectar al correcto desarrollo del lenguaje comprensivo, expresivo y social. El habla es en sí misma un sistema de emisión que sólo puede darse cuando, previamente, ha habido otros sistemas receptivos como el oído o la vista funcionando adecuadamente.

 

Tipos de receptores

Los receptores se pueden clasificar de diferentes maneras, pero nosotros vamos a usar el siguiente criterio:

Exteroceptores: Se encuentran ubicados en la piel y transmiten la información del tacto la temperatura y el dolor.

– Interoceptores: Están presentes en la parte interna de la piel y recepcionan información acerca de la presión, temperatura, dolor, hambre, sed, etcétera.

Propioceptores: Se encuentran en los huesos, articulaciones, ligamentos y músculos del cuerpo y se encargan de la ubicación en el espacio y el movimiento.

– Sentidos especiales: Son los receptores de la visión, la audición, el gusto y el olfato.

La lesión de alguno de estos receptores o de sus fibras pueden generar numerosas neuropatías. Además, un mal funcionamiento de alguno de ellos será responsable de que existan dificultades de diferente índole, entre las que se encuentran las relativas a la adquisición y desarrollo posterior del lenguaje y el habla.

Algunas dificultades visibles que, desde fuera, podemos percibir cuando existe un lenguaje ya instaurado, pueden ser, por ejemplo, dificultades en el seguimiento de reglas conversacionales, dificultades en la detección de necesidades del interlocutor durante una conversación, dificultades para reconocer el espacio personal propio y de otra persona, la poca o exagerada reacción ante ciertos estímulos, etcétera.

Alguna de las investigaciones sobre integración sensorial definían estas dificultades como un “atasco de circulación” a nivel cerebral. Ese atasco sería el responsable de que los mecanismos de plasticidad, habituación y sensibilización no actuasen de manera eficaz.

 

Pero, ¿Qué puede pasar para que exista esa dificultad a nivel sensorial? 

Este déficit en el procesamiento sensorial puede ser originado por diferentes cuestiones:

Producción sensorial ineficaz: cuando el sistema nervioso central capta poca o demasiada información. Esto es lo que genera los trastornos de hipo o hipersensibilidad tan conocidos.

Cuando la respuesta se produce de forma ineficiente y el cerebro no percibe retroalimentación para actuar de una forma adecuada.

Debido a una desorganización neurológica. En esta situación el cerebro podría no recibir estímulos sensoriales a causa de una desconexión, recibirlos de manera errónea o, incluso, cuando los recibe de manera constante, pero no se conectan entre sí de manera adecuada para producir una respuesta adaptativa.

 

Sistemas de integración sensorial más implicados en el lenguaje:  

Aunque todos los sistemas de integración sensorial están conectados entre sí, los más vinculados con el desarrollo del lenguaje son los siguientes:

 

A nivel de comprensión del lenguaje:

A) Sistema vestibular:

El sistema vestibular se localiza en el oído interno y una de sus funciones es la de permitir la correcta coordinación de los movimientos de ojo-cabeza y de permitir el correcto desarrollo del tono muscular. Es considerado como el principal organizador de las sensaciones de todos los demás canales o sistemas sensoriales, contribuyendo a la adquisición de palabras y a su comprensión. Un mal funcionamiento, puede considerarse causa de retraso del habla, en la articulación y de la correcta adquisición del lenguaje (importante tener en cuenta la diferencia entre habla y lenguaje).

B) Sistema límbico:

El sistema límbico participa en la memoria y en el aprendizaje pero, además, regula aspectos emocionales y motivacionales de la conducta. Es este sistema el encargado de registrar las cualidades de los estímulos sensoriales que nos llegan. Es decir, selecciona el tipo de información sensorial que se registra y, también, se encarga de cómo responder a esa información en función de la “etiqueta” que se le asigna previamente. Cuando este sistema falla, se ignora o se registra en exceso y esto va a afectar de manera muy directa a la comprensión del lenguaje.

C) Sistema visual:

Tiene un papel muy importante ya que la mayor parte de la información exterior es recopilada por este sistema y, por tanto, es clave para planificar y para los procesos de aprendizaje y construcción del lenguaje.

Además, el inadecuado funcionamiento de los sistemas vestibular, sistema límbico y sistema visual conllevará otras dificultades asociadas como:

Dificultades para orientarse hacia la fuente de sonido.

Dificultades para recordar palabras y sonidos similares, por ejemplo, “malo”-“palo”.

Dificultades para reconocer un sonido específico mientras existe ruido de fondo.

Dificultades para reconocer el juego, la categorización de colores, texturas, formas y tamaños.

Dificultades para percibir la profundidad, la distancia, la ubicación de los límites y el espacio entre los objetos.

 

A nivel de expresión del lenguaje: 

En la expresión del lenguaje intervienen también varios sistemas de integración sensorial. Concretamente la integración de la información auditiva, visual y motora componen un conjunto imprescindible. Por ejemplo, un bebé utilizara la información visual que obtiene al ver hablar a su interlocutor, además de la información propioceptiva (aquella que obtiene al ir realizando movimientos fonoarticulatorios) y auditiva (tanto de su interlocutor como la que él va emitiendo) que permiten que el pequeño vaya asociando un determinado patrón a un determinado evento.

Además, para la expresión del lenguaje. es necesaria la información que nos brinda el sistema táctil, ya que su mal funcionamiento dificultará la articulación de algunos sonidos debido a que no recibirán una buena información de los receptores táctiles y de alrededor de la boca.

Por su parte, si el sistema propioceptivo no nos da la información adecuadamente, va a acarrear dificultades como torpeza o desconocimiento de la posición corporal. Es decir, las dificultades originadas por el sistema propioceptivo, guardan relación con la praxis. La praxis se entiende como la habilidad para conceptualizar acciones y ejecutarlas y esto es fundamental para los aprendizajes básicos. Esto está directamente relacionado con el buen desarrollo perceptual y lingüístico. Actualmente sabemos que muchas personas con TEA presentan también dispraxia.

La producción del habla no solo está constituida por el hecho de emitir palabras.  Existen tres funciones fisiológicas que deben ocurrir a la vez de manera adecuada para que la producción del lenguaje se realice satisfactoriamente:

La respiración: Nos proporciona la energía necesaria para la emisión de palabras (algunas personas tienen dificultades para coordinar la respiración con la fonación).

La fonación: Podríamos resumirla como la fuente de sonido que se genera gracias a la vibración de las cuerdas vocales al paso del aire que proporciona la respiración (hay personas que tienen dificultades de diversa índole como, por ejemplo, a nivel de tono muscular implicado en la fonación de manera muy directa).

La articulación: Es la responsable de moldear los sonidos del habla de una lengua (es obvio que si tenemos dificultades de tono muscular, propioceptivas, vestibulares, entre otras, la articulación se puede ver muy comprometida).

A pesar de intervenir tantos sistemas en la adquisición del lenguaje, tanto en la vertiente comprensiva como expresiva, es cierto que, la información auditiva es fundamental, ya que desde los primeros meses de vida, los bebés, gracias al oído, discriminan los sonidos del ambiente de los del lenguaje y, en adelante, en procesos cada vez más complejos, resultará ser una fuente primordial tanto para la comprensión como para la expresión.

Así mismo, el canal visual es también vital para la discriminación lingüística, que no auditiva, en las etapas de adquisición del lenguaje y posteriores ya que proporciona la correspondencia entre el concepto en imagen y la sonoridad de la palabra que la representa. Incluso el sistema visual es muy importante para la imitación de patrones articulatorios y de gesticulación.

La información propioceptiva nos va a retroalimentar de aquellas ejecuciones motoras que utilizamos para la producción del lenguaje. Esta percepción junto con la que se genera con la actividad del sistema fonoarticulador es fundamental para el desarrollo integral y expresivo del lenguaje.

 

Conclusiones: 

La detección precoz de estas alteraciones del procesamiento sensorial es fundamental para prevenir repercusiones en el aprendizaje y en el lenguaje. Sin embargo, es bastante frecuente que pasen inadvertidas debido a la sutileza y diversidad de sus síntomas y, además, es habitual que sean malinterpretadas.

Asumiendo que aún se necesita más investigación para comprender plenamente cómo la integración sensorial repercute en el desarrollo del lenguaje, podemos decir que esta relación existe y que el abordaje de estas dificultades supone una mejora en la adquisición del lenguaje y otras dificultades.

Las soluciones terapéuticas que se implementen serán aquellas que mejor se ajusten al perfil de cada persona y tendrán como principal objetivo mejorar la calidad de vida. Para ello, y desde un punto de vista integral, se deberán trabajar aquellas áreas que estén afectadas entendiendo que, si un sistema está comprometido, afectará de manera indirecta a los demás provocando dificultades secundarias. Por tanto, si trabajamos respecto a la afectación de un sistema, es probable que mejore la dificultad directa que origina y las indirectas, por el compromiso de otros sistemas de manera secundaria.

Dependiendo del grado de afectación en las habilidades comunicativas que presente cada persona se trabajará de diferente manera. Lo que está claro es que una buena evaluación es clave para determinar las actuaciones terapéuticas.

TERAPIAS FAMILIARES. EL JUEGO, UN INSTRUMENTO PODEROSO II

Continuamos trabajando la importancia del juego para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños y niñas, en esta ocasión poniendo el énfasis en el uso del lenguaje. Se comenta durante la terapia familiar que mientras juegan, los chicos y chicas mantienen la “mente abierta” y aprenden prácticamente sin esfuerzo y divirtiéndose, fomentando la creatividad, la imaginación y la curiosidad. Además, durante el juego, el error se vive como parte de la propia dinámica lúdica y podemos aprovechar para fomentar una actitud positiva ante la equivocación, volver a intentarlo con ganas de hacerlo bien. Mientras están jugando, generalmente, quieren que todo les salga bien y, por tanto, preguntan, se comunican o, por ejemplo, nos llevan la mano para ayudarles a hacer algo que a ellos/as les está costando. Al disfrutar jugando, aunque la actividad les cueste, son capaces de mantener la atención por más tiempo y esforzarse por entender y comunicarse de forma activa.

Durante el juego existe una retroalimentación propia y del compañero/a. La propia es aquella que nos dice cómo estamos con respecto al juego, por ejemplo, si me quedan muchas o pocas casillas para llegar a la meta, si a mi compañero/a le quedan más o menos que a mí, etc. La retroalimentación de la otra persona es aquella que me llega como respuesta después de yo haber hecho alguna cosa. Ambas permiten que los/as niños/as estén siempre “presentes” e interactuando con los demás.  Asimismo, se entiende que el juego es emoción pura y sabemos que es mucho más fácil aprender si hay emoción y, así, durante el juego, tenemos la oportunidad de enseñar las emociones porque las viven en primera persona, pero también porque jugando las amplifican o las simulan o las perciben en los demás (juegos de rol o simbólicos).

La elección del juego tiene que ver con los intereses del niño/a, pero se pueden tener en cuenta otros aspectos:

  • Primero, que sea divertido porque, aunque después vengan los aprendizajes, la dinámica tiene que ser entretenida y amena y hacernos pasar un rato alegre y distendido.
  • Segundo, que el juego sea acorde con la edad. En este punto nos guiamos por las indicaciones de los fabricantes, pero es importante que seamos los padres y las madres los que tengamos en cuenta las habilidades y destrezas de los/as niños/as para no correr el riesgo de que se pase por alto alguna etapa de juego.
  • Tercero, los juegos o juguetes deben ser estimuladores de cualquier área de aprendizaje: de las ganas de mirar, de tocar, de investigar, de imaginar, de colocar, de sentir, de moverse, de hablar… Es importante la variedad de juegos, cuanta más variedad mejor, pero esto no quiere decir que se necesiten muchos juguetes porque el exceso puede confundirles y quitarles las ganas de usarlos. Hay que tener un repertorio rico de juegos y de juguetes en cuanto a las áreas a estimular: sensoriales, de movimiento, de mesa, de comunicación, etc.
  • Cuarto: deben ser juegos o juguetes que propicien la interacción. Durante el juego los/as niños/as pueden realizar aprendizajes importantes para la vida y muy difíciles de adquirir en un entorno natural: aprender a oponerse, a negociar, a esperar el turno, a ganar, a perder, a superarse…
  • Y por último que sean juegos o juguetes con certificados de calidad homologados (Marcado CE), que cumplan con la función para la que han sido creados aunque les demos otras aplicaciones y sin riesgos asociados para el/la niño/a (no tóxicos, sin riesgos de asfixia por desprendimiento de piezas pequeñas, higiénicos, propiedades eléctricas reguladas, sin riesgo de inflamabilidad, etc.)

¿Cómo evolucionan los juegos en función de las etapas de desarrollo? Lo importante es entender que en la mente del niño/a el juego es algo que evoluciona, pero que no se interrumpe o desaparece, sino que sumamos juegos. En las primeras etapas, lo primero que aparece es un juego relacionado con el movimiento, el desplazamiento, la manipulación y lo sensorial. Después surgen los juegos que tienen más que ver con lo simbólico, pero entre un tipo de juego y otro aparecen los juegos de construcción. Estos mantienen un poco de manipulación y un poco de simbolización ya que tienen que hacerse una imagen mental de algo que se vaya a construir y que antes no existía (puzzles, collares, torres de cubos, etc.). Por último aparecerían los juegos de reglas donde las normas están “escritas”. Es importante, por tanto, fomentar y desarrollar el juego en función de las etapas de desarrollo.

El juego educativo es aquel que contribuye a la educación del/la niño/a ampliando su relación con el mundo que le rodea (una muñeca, un puzzle, una bicicleta, un partido de fútbol…) y el didáctico es aquel que está diseñado con un objetivo de aprendizaje concreto (un puzzle abecedario, baraja de cartas de vocabulario…) Ninguno es mejor que otro. Todos los juegos serán positivos porque facilitarán aprendizajes diferentes. Lo importante es cómo presentamos los juegos o los juguetes y qué valores queremos transmitir con los mimos. Por ejemplo, cuando introducimos la competitividad en un juego pierde la esencia de juego, es recomendable no introducir valores como la competitividad en niños/as que aún no son capaces de comprender lo que es la competencia.

Actualmente está muy de moda el término “gamificación”. Se trata de tomar elementos concretos de juegos que son muy atractivos para los/as niños/as y llevarlos a entornos de aprendizaje distintos. Comentamos que esto si se hace bien es estupendo pero que hay que tener cuidado porque, por ejemplo, si tomamos exclusivamente de un juego los puntos, las clasificaciones, los niveles… podemos estar transmitiendo valores que no son los que inicialmente pretendíamos. Además puede originar frustraciones y sentimientos muy alejados de la esencia de juego. Como ejemplo de un buen empleo de ludificación se podía, por ejemplo, plantear un aprendizaje como un reto, utilizar la narrativa (los cuentos) para lanzar aprendizajes, etcétera.

Por último destacar la importancia de que los adultos mantengamos una actitud lúdica, siendo ejemplos a imitar (acordaros del modelado) y catalizadores de actitudes lúdicas y de tiempo de juego en familia. Para ello se destacan algunas cuestiones importantes:

  • Los adultos tenemos que sentirnos libres durante el juego, eliminar las vergüenzas, el miedo a hacerlo mal, a hacer el ridículo, a recuperar ese niño/a que todos llevamos dentro, etc.
  • Debemos estar en el presente. Eso quiere decir que si nos sentamos a jugar con nuestros/as hijos/as debemos aparcar otras cosas: fuera móviles, malos rollos adultos y otras distracciones.
  • Tener iniciativa: proponer juegos, actividades, dinámicas lúdicas, cantar, bailar, saltar… todo esto nos ayudará, además, a desestresarnos y a salir de nuestra rigidez cotidiana como adultos.
  • Arriesgarnos a no hacerlo bien y dar ejemplo de una actitud de “volverlo a intentar” con ilusión, porque quiero que me salga esta vez bien (entender la dificultad como un reto).
  • Asombrarnos de las cosas, tener curiosidad, mostrar entusiasmo.
  • Creatividad, mente abierta.
  • Disfrutar de las pequeñas cosas y mostrarlo sin pudor.
  • Tolerar la incertidumbre: proponer actividades sin saber el resultado final. Es importante que si las cosas no salen como esperábamos (por ejemplo hemos puesto mucho empeño en preparar una actividad que nuestro hijo/a nos ha rechazado), no nos frustremos. Debemos intentar aparcar lo que sea y pasar a otra cosa con alegría (los niños/as tienen su tiempo y quizás más adelante, aquello que hoy rechazaron, mañana lo acepten).

Como reflexión final a este apartado de la terapia se comentó que la actitud lúdica nos debería acompañar en la vida diaria e integrarla en muchos momentos del día como estrategia de afrontamiento de diferentes situaciones.

En el siguiente artículo continuaremos explicando más temas que se plantearon en esta terapia que dió para mucho más. ¡El juego es lo que tiene!

RIESGOS DE INTERNET Y HERRAMIENTAS DE CONTROL PARENTAL

 

Una de las cuestiones que se han planteado en las terapias familiares es la sobreexposición que tenemos a Internet, no sólo nosotros los adultos, sino también nuestros hijos e hijas. Las familias de AOPA que asistieron a esta sesión expresaron que Internet, como herramienta de información, suele estar muy presente en sus vidas para cuestiones como el trabajo, el ocio, las relaciones sociales (sobre todo en este tiempo de pandemia), los trámites burocráticos online, la información, los deberes, etc. Aunque su uso es habitual, también expresan que quizás no le saben sacar todavía el máximo rendimiento que podrían obtener y destacan el poder adictivo que puede generar cuando no le pones un autocontrol consciente, en perjuicio de dejar de hacer otras actividades importantes como salir a relacionarse socialmente, jugar en la calle, coger un libro.

Los pros y los contras que se exponen en relación a Internet son los siguientes:

Aspectos positivos

Aspectos negativos

Mucha información y de fácil acceso. Falta de control y de privacidad.
Ofrece la posibilidad de aprender sobre cualquier cosa que nos resulte interesante. Hay un exceso de publicidad.
Se destaca la posibilidad de trabajar en pandemia a través de vídeollamadas y de forma telemática, la oportunidad de aprender y la tramitación y gestión desde casa. Se destaca la posibilidad de conectar y forjar relaciones con desconocidos que no se sabe realmente quienes son.
Gran herramienta para trabajar, con un potencial de inmediatez a la hora de intercambiar contenidos. Aísla a las personas, reduce el número de interacciones presenciales (dar un “Like”, en lugar de decir a la cara) y el tiempo de juego.

Nos facilita la vida.

Redes sociales (Twitter) un 80% de bulos, descontrol en cuanto a responsabilidad de lo que se hace y dice en las redes.

 

¿Nos pilla muy viejos/as esto de Internet? No, esto es una excusa. Internet es fácil e intuitivo pero debemos tener la mente abierta y aprender como cuando aprendimos a usar una lavadora o un ordenador. Tenemos la obligación como padres y madres de aprender a utilizar las nuevas tecnologías para poder enseñar a nuestros hijos e hijas a hacer un uso responsable de las mismas ¿Pueden ellos/as enseñarnos a manejarlas? Quizás ellos/as saben mejor cómo operar con las nuevas tecnologías, pero nosotros podemos ayudarles y orientarles a cómo usarlas bien. Internet es como era antes la estancia en la calle, protegíamos a los más pequeños de los peligros de cruzar sin mirar o del contacto con desconocidos, ahora debemos adaptarnos y aprender a proteger a los chicos/as de los peligros que hay en la red:

  • Ciberbullying
  • Acceso a páginas no recomendadas para la edad (casas de apuestas, pornografía, foros y noticias de difícil comprensión, etc.)
  • Juegos gratis con estrategias de captación de refuerzo intermitente donde se puede gastar el dinero para obtener ventajas (sistema tragaperras).
  • Redes sociales con bulos, tasas de refuerzo que merman la autoestima colocándola en la reacción de los demás y crean problemas graves de salud mental (adicción, depresión), retos irresponsables que pueden poner en riesgo la salud, delitos y problemas con la ley.

Pongamos un ejemplo que preocupa a una de las madres de AOPA. Problema con Youtube y el programa de Unboxing (dicen que no pasa nada, que no es un problema porque lo ven  otros chicos de la misma edad que su hijo), pero el vídeo lleva a otro, de forma automática, que quizás no es un contenido recomendable para la edad. En este caso, desde la misma aplicación de Youtube, hay una opción para detener las reproducciones automáticas:

  1. Abre cualquier vídeo de YouTube;
  2. En la esquina inferior derecha del vídeo, haz click sobre el icono con forma de rueda dentada (“Configuración”);
  3. Desactiva la pestaña de reproducción automática.

En https://www.youtubekids.com/?hl=es hay una función para configurar el control parental para que se puedan controlar los accesos a contenidos por parte de los padres y madres. Hay que seguir unos pasos y dejarlo listo para crear los perfiles de cada menor que lo vaya a usar.

Una herramienta de control parental, a pesar de su nombre, no debe funcionar como un método de espionaje, sino como una herramienta que nos dé seguridad a nosotros y a nuestros chicos/as para propiciar un uso responsable, seguro y de calidad de un contexto rico y amplio, que no tiene connotaciones negativas en sí, sino que depende del uso que hagamos nosotros/as de las nuevas tecnologías. Por ello, del mismo modo que no daríamos permiso para que nuestro hijo/a fuese a una discoteca donde se hacen redadas noche tras noche, tampoco le podemos dejar que utilice las nuevas tecnologías de cualquier manera. Para ello tenemos herramientas que nos permiten restringir el acceso que tiene a determinadas páginas:

Os estamos preparando un tutorial sobre el programa Qustodio para que os sea más fácil el manejo de la herramienta. En breve lo pondremos a vuestra disposición. Seguiremos hablando y formándonos sobre el control parental para sacarle el mayor provecho a Internet desde la seguridad de las herramientas a nuestro alcance.

TERAPIAS FAMILIARES. La técnica del modelado y el control de los pensamientos negativos

 

Las personas aprendemos por imitación. A lo largo de nuestra infancia, adolescencia y vida adulta, aquellos que están en nuestro entorno social nos sirven como modelos de conducta, y es a quienes de forma consciente o inconsciente, observamos y emulamos. Esto es lo que dice, en gran medida, la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura.

 

Ante la situación de miedo e incertidumbre que provoca la tesitura sanitaria actual ¿cómo podemos poner en práctica esta técnica para la adaptación y afrontamiento en nuestra vida diaria, con nuestros hijos e hijas? Ni más ni menos que pasando a la acción, afrontando los miedos con reflexión y medidas de prevención adecuadas y reguladas, siendo modelos conductuales a imitar por nuestros hijos e hijas ante las nuevas situaciones, encontrando espacios de diálogo donde poder hablar de los temas que les preocupan, encontrando soluciones conjuntas, en equipo, marcando estrategias compartidas, poniendo en práctica lo hablado con una conducta ejemplarizante.

 

Pongamos un ejemplo. Nuestro hijo o hija no quiere salir de casa por el miedo al contagio. Ya nos cuesta mucho que cumpla con la asistencia al centro educativo, casi imposible que salga a dar un paseo, a comprar el pan en una tarde cualquiera o que asista presencialmente a las terapias programadas. Lo hemos hablado con él o ella en varias ocasiones, pero no da su brazo a torcer. Reflexionando sobre la técnica del modelado que hemos aprendido en la terapia familiar, nos damos cuenta de que a nosotros, como padre y/o madre, también nos cuesta salir de casa, evitamos actividades lúdicas o sociales permitidas, sólo salimos para lo imprescindible, lo hacemos todo en una misma salida, vamos corriendo para volver pronto, nos quedamos aturdidos ante la televisión o redes sociales cuando escuchamos los datos de la incidencia de la pandemia, lo comentamos por teléfono con familiares o amigos, alarmados… ¿Qué modelo a imitar estamos ofreciendo?, ¿puede ser que de forma inconsciente estemos reforzando una conducta de nuestros hijos e hijas que queremos evitar?

 

Puede ser o no. Pero en cualquier caso, para poner en práctica la técnica del modelado, primero nos tenemos que observar a nosotros/as mismos/as, ser conscientes de nuestros pensamientos, emociones y acciones, regularlas y, luego, ya pasaremos a servir de ejemplo positivo ante la adaptación y afrontamiento de la nueva situación sanitaria o cualquier otra situación vital que se nos plantee.

 

Por este motivo nuestra psicóloga, en la terapia familiar, trabajó junto a la técnica del modelado las estrategias para controlar los pensamientos negativos: primero los propios y luego los de nuestros hijos e hijas, porque todo está ligado, lo que pensamos es lo que hacemos y lo que van a ver, para imitar, nuestros hijos/as. ¿Cómo se puede hacer? Nuestra psicóloga dio unas pistas interesantes:

 

  • Confiar en la capacidad real del ser humano de adaptarse y hacer frente a situaciones de crisis. Como especie, hemos salido de muchas peores, con menos medios y con más dificultades, así que de esta salimos. Además, la capacidad del ser humano para adaptarse a las nuevas situaciones es algo innato, que nos hace crecer, innovar y empoderarnos como individuos, como familia y como sociedad, así que tomemos las crisis como oportunidades de cambio y mejora, no sólo como adversidad. De esto trata la famosa resiliencia.

 

  • Ver la situación como transitoria. Es importante ser conscientes de que la fase pandémica será temporal y tendrá su fin, como en la “gripe española” y saldremos habiendo aprendido nuevas maneras de saber y hacer.

 

  • No pensar constantemente en lo que se ha perdido con las restricciones sanitarias. Valorar el presente, lo que no hemos perdido, incluso lo que hemos ganado valorando las pequeñas cosas de la vida que antes pasaban inadvertidas, y lo que podemos construir para el futuro.

 

  • Darse cuenta de los propios pensamientos negativos, observarlos, reflexionar de dónde vienen, qué los ha motivado, darles la vuelta conscientemente, críticamente, porque no nos sirven para estar mejor ni para transmitir un buen modelo a imitar. Desplazarlos, sin traumatizarnos, por pensamientos de aliento, de todo lo bueno que se tiene, de la transitoriedad de la situación, de lo mucho que se puede aprender, como individuo y como sociedad, reforzar los vínculos sociales sanos con llamadas, vídeollamadas, whatsapps o una tarjeta postal, si es necesario. Hacer cosas nuevas, salir de los automatismos en los que caemos, probar con nuevas actividades, nuevos retos diarios, rescatar aficiones perdidas en el cajón del olvido, proponer nuevos juegos, nuevas dinámicas cotidianas, nuevo reparto de tareas familiares, una forma nueva de poner la mesa.

 

  • Adaptarse, afrontando y acostumbrándonos a la situación, aprendiendo a vivir con la incertidumbre (que siempre está ahí) y siendo felices con lo que tenemos, lo que hacemos y lo que pensamos.

 

En la terapia familiar se abordó también la diferencia entre miedo negativo-paralizante y miedo funcional o positivo, que nos hace actuar con precaución y vencer al miedo negativo; cómo vivimos los diferentes tipos de miedo y los efectos que produce en nosotros y en nuestro entorno. En esta situación sanitaria neutralizamos el miedo-paralizante transformándolo en otro miedo, funcional y regulado, que nos incita a tomar las medidas higiénico-sanitarias que nos han recomendado: uso de la mascarilla, distancia social e higiene de manos. Con estos parámetros, bien ejecutados, podemos afrontar la situación sanitaria sin exceso de miedo y generando un entorno de confianza familiar donde nuestros hijos e hijas vayan adaptándose y afrontando nuevos retos. Porque nuestra conducta es importante para modelar la conducta del otro y ahí es donde debe iniciarse la técnica del modelado que os proponemos y que iremos trabajando a lo largo de las terapias semanales.

Os dejamos un breve vídeo de Álex Rovira que esperamos os guste:

https://www.youtube.com/watch?v=rsztkM2V2SQ

Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo – 2 de abril de 2018

El lunes 2 de abril la Asociación AOPA celebró el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo con diferentes actividades. Por la mañana, se realizaron entrevistas de divulgación en los medios de comunicación locales y por la tarde, en el contexto de la campaña LIUB – Light it up blue, el Ayuntamiento de Ronda iluminó de azul la preciosa colegiata Santa María Encarnación la Mayor y, el Ayuntamiento de Montejaque, iluminó de azul la fachada del consistorio.

    

Colegiata Santa María Encarnación la Mayor de Ronda iluminada de azul

Fachada del Ayuntamiento de Montejaque iluminada de azul

En ese mismo día, la presidenta de la Asociación AOPA, Pastora Rodríguez, leyó en el Ayuntamiento de Ronda el manifiesto oficial en compañía de la Excma. Alcaldesa de Ronda, Teresa Valdenebro.

http://diamundialautismo.com/wp-content/uploads/2018/03/Manifiesto-DMCA-2018-.pdf

Pero esto sigue: durante todo el mes de abril, la Asociación AOPA programará charlas de concienciación sobre el autismo en los centros educativos de Ronda y, en colaboración con el centro Fernando de los Ríos, venderá pulseras solidarias. Además, los profesionales de la entidad colaborarán en un programa de salud emitido por la TV Charry. Todo ello con el objetivo de visibilizar y dar a conocer el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y participar en la campaña “Rompamos juntos barreras por el autismo. Hagamos una sociedad accesible”.

Todas y todos los miembros de la Asociación AOPA agradecemos de corazón la colaboración del Ayuntamiento de Ronda, del Ayuntamiento de Montejaque, de los medios de comunicación, de los centros educativos y de todas las personas a título individual que han dado su apoyo a la campaña de concienciación. Como dice el eslogan, juntos/as podemos conseguir romper barreras y hacer una sociedad más accesible para las personas que la integramos. GRACIAS A TODOS Y A TODAS!